La Fraternidad Seglar Mercedaria de Sevilla ha dado a conocer en la noche del 30 de abril, en el espacio David Noalia Gallery del barrio de Santa Cruz, el cartel que anunciará la esperada Procesión del Escapulario de Nuestra Señora de la Merced, una obra original y sorprendentemente emotiva del reconocido artista hispalense Manuel Alba Aguilar.
La pintura, de técnica mixta —óleo y spray acrílico sobre lienzo—, rompe con la estética tradicional al situar a la Virgen de la Merced en un entorno cotidiano y entrañable: el calendario de una cocina familiar. Sobre un intenso fondo rojo, la imagen de la Virgen se convierte en epicentro devocional y doméstico, proyectando una visión profundamente humana de la fe popular.
Manuel Alba, en su intervención durante el acto, ofreció una emotiva reflexión sobre el proceso creativo, explicando que la inspiración nace de su propia memoria familiar: concretamente, del almanaque que presidía la cocina de su abuela, donde cada año, más allá de la fecha, la constante era la presencia de la Virgen. Elementos como el friso de azulejos, una pegatina de fruta o la cinta adhesiva con la que se colgaba el calendario, aparecen representados en la obra como símbolos de un hogar marcado por la fe sencilla y verdadera.

“Este cartel no sólo anuncia una procesión; es un acto de amor hacia mi abuela y hacia esa religiosidad cotidiana que forma parte de nosotros casi sin darnos cuenta”, explicó el pintor. “Cada trazo es un gesto de gratitud y de recuerdo a María de la Merced, quien fue bautizada en la antigua capilla del Cerro del Águila en 1935 y supo dejarme como herencia algo más que una imagen: una manera de sentir la devoción”.
La obra, de 81×54 cm, se convierte así en un testimonio artístico que conjuga lo íntimo y lo sagrado, trasladando al espectador a esa espiritualidad doméstica donde la Virgen no solo preside altares, sino también las paredes de las casas humildes, donde la fe convive con lo cotidiano.
Con este cartel, la Fraternidad Seglar Mercedaria da el pistoletazo de salida a los cultos en honor de la Virgen de la Merced, apostando por una mirada fresca pero cargada de simbolismo, que resalta la identidad devocional desde la emoción más auténtica.





