El escultor Manuel Bautista Gamaza ha dado a conocer su más reciente creación, una imagen dedicada a Nuestra Señora del Carmen, que será destinada a la capital andaluza. La obra mantiene el estilo clásico de la imaginería sevillana, caracterizado por la delicadeza de los gestos y la expresividad de los rostros, que buscan transmitir cercanía y devoción.
En la escultura, la Virgen y el Niño se muestran en una actitud de complicidad y ternura, donde la mirada de ambos invita al espectador a compartir un instante íntimo y devoto. El Niño se presenta girado hacia la Virgen, con un gesto que bendice y entrega el escapulario, pero al mismo tiempo su posición frontal permite que el fiel pueda establecer contacto visual directo con Él, involucrando al público en la escena.
La Virgen, por su parte, se inclina levemente hacia su hijo, ofreciendo una sonrisa dulce y serena, mientras lo acoge con delicadeza. Su mano derecha sostiene el cetro y, al mismo tiempo, entrega el escapulario, simbolizando protección y guía espiritual, mientras la otra mano rodea al Niño con ternura. Esta composición refuerza la sensación de armonía y afecto, elementos que definen la estética de Gamaza y su capacidad para transmitir la devoción a través de la escultura.













