El Rincón de la Memoria, Sevilla

Manuel Guzmán Bejarano, el nacimiento de un genio

Su obra está repartida principalmente por Andalucía.

Hoy en día su taller lo regenta su hijo Manuel Guzmán Fernández, en la sevillana calle Pizarro. Continúa al frente de un negocio familiar que inició su padre, quien había estado desde 1937 en el taller de Luis Jiménez y posteriormente en el de Castillo Lastrucci. Su obra, principalmente repartida por el sur de España también está presente en otros sitios, como Madrid, Lorca o Elche. El tallista sevillano habría cumplido hoy 93 años.

En lo que respecta a Sevilla capital, nos encontramos con el paso de misterio de la Sagrada Lanzada (1949), el paso del Cristo de las Tres Caídas, de la Esperanza de Triana (1970) o el del Cristo de la Expiración, del Cachorro (1973), entre otros. Entre los retablos más destacables, el de la Soledad de San Buenaventura (1957), el de El Gran Poder (1965) y el de María Santísima de la Angustia de la hermandad de Los Estudiantes (2002). Para la provincia realizó la urna del Cristo de las Misericordias, de la hermandad servita de Los Palacios, en 1973, el paso del cautivo de Las Cabezas de San Juan (1978) o el paso de La Borriquita para Dos Hermanas (1985).

La provincia de Cádiz también contiene parte de su producción. En la capital, el paso de la hermandad de los Afligidos (1960), el del Nazareno del Amor (1979) o el del Cristo del Perdón (1985). También hay obras suyas en Jerez, Chiclana o Rota. Precisamente esta última población alberga numerosas obras realizadas para las hermandades de la localidad. Tanto es así que en 1999 el ayuntamiento de Rota le dedica una plaza que desde entonces lleva su nombre. Años antes, en 1995, el tallista recibió el galardón del programa de radio El Llamador. Entre otros reconocimientos, destaca también el que en el año 2000 le hicieron en la Fundación Alcalde Zoilo Ruiz-Mateos.

El tallista estaba muy unido a la cofradía del Rosario de la ciudad nazarí. Hasta allí se desplazó durante los últimos Miércoles Santo de su vida para estar cerca de Nuestra Señora del Rosario ― Miguel Zúñiga, 1985 ―, para la que en 2002 realizaría el diseño de la toca de sobremanto. Allí, en la castellana plaza de Santo Domingo, a los pies del templo homónimo, esperaba para contemplar una hermandad que levanta al barrio del Realejo una señalada tarde de primavera. Quién iba a decirle que aquella salida procesional de 2002 sería la última en la que contemplaría el bello rostro de la virgen del Rosario. Dios le llamaría el 31 de diciembre de ese mismo año, precisamente mientras pasaba a limpio el dibujo del manto de la dolorosa que meses antes se había encontrado con él en la ciudad de la Alhambra.

Su obra póstuma

Varios proyectos se quedaron sin que el maestro les diera el toque final. La hermandad del Rosario de Granada tenía por delante la ejecución de varios de ellos. En Sevilla capital, el retablo del Cristo de las Tres Caídas de Triana. El montaje del mismo se iniciaría diez años después de su fallecimiento, en 2012. Madera de cedro para un retablo que mide nueve metros y medio de alto y siete de ancho. Allí estuvo presente su hijo, quien continúa desarrollando una labor sin la cual la Semana Santa sería imposible.