Manuel Jiménez nombrado vestidor de la Virgen de la Victoria

La localidad cordobesa de Puente Genil está de enhorabuena pues las manos de uno de los mejores creadores del actual panorama del arte de vestir a la Virgen, Manuel Jiménez, dejará su impronta en virtud de su nombramiento como nuevo vestidor de una de las bellezas más impactantes, singulares, personales e intransferibles que habitan en la localidad pontanesa, María Santísima de la Victoria. No en vano, de la incalculable sabiduría de Jiménez emana el arte con el que es capaz de potenciar la belleza infinita de bellísimas dolorosas de la talla de la Virgen de las Angustias, Nuestra Señor de la Estrella o la Esperanza del Valle, logrando en cada composición elevar las almas y convocar a la oración, auténtico objetivo de cualquier vestidor que se precie.

Un nombramiento, muy especial por la especial vinculación del artista con la imagen, que propiciará una nueva puesta en escena de la imagen creada en el taller del artista sevillano Juan Ventura en el año 1986. Se trata de una imagen de candelero para vestir cuyos rasgos no dejaron indiferente a la Junta de Gobierno de su actual Cofradía, que por aquellos años estaba interesada en incluir una imagen de la Virgen en su cortejo procesional. Es por ello que varios artistas locales por mediación precisamente del propio Manuel Jiménez, trajeron a la guapa dolorosa a Puente Genil, donde desde el primer minuto fue mimada por muchos hermanos que no dudaron en rendirse a sus plantas para poder admirarla.

Desde la bendición de la Virgen por Monseñor Infantes Florido en 1986 hasta la actualidad, todo ha sido crecimiento en esta Cofradía, que cuenta con piezas patrimoniales de elevada calidad, destacando principalmente el manto de salida bordado en oro bajo terciopelo azul Prusia, ambas sayas de salida que posee la virgen, así como el conjunto completo del paso de palio, uno de los pasos de palio más importantes de la comarca. Y es que sin duda alguna “dicen que ante las adversidades bailan los grandes” y esta Cofradía sabe muy bien de ello.