Un proyecto concebido desde la interioridad creativa
Meses de trabajo silencioso, oración y búsqueda artística han desembocado en la nueva obra presentada por Manuel Martín Nieto, una escultura del Sagrado Corazón de Jesús que, según explica, nació al ritmo de un proceso profundamente íntimo. El autor describe que cada pieza que sale de su estudio es fruto de una dedicación continua, y que compartir el resultado final con el público constituye para él una experiencia tan significativa como el momento mismo de la creación.
La primera incursión en la iconografía del Sagrado Corazón
El escultor reconoce que nunca antes había abordado esta iconografía, y que el camino creativo estuvo marcado por numerosas revisiones hasta que la idea inicial fue encontrando su forma definitiva. Este recorrido, señala, terminó convirtiéndose en un impulso espiritual y artístico de especial intensidad.
Características técnicas: una obra a tamaño natural
La pieza alcanza los 1,83 metros de altura y está realizada íntegramente en madera de cedro real, incluida la peana. Para su acabado emplea un estucado y policromía al óleo, técnica que extiende también a los ojos con el propósito de aportar vida y dulzura a la mirada. En esta ocasión incorpora pestañas de pelo natural en el párpado superior, un detalle que busca acentuar la ternura y humanidad del rostro de Cristo.
Aportes artísticos externos en el proceso
El Corazón, dorado y estofado al temple, fue ejecutado por Manuel Peña Suárez, hermano del escultor, a quien atribuye una intervención marcada por la sensibilidad y la maestría. También destaca el trabajo de Pablo de Haro, responsable del pulido del dorado, cuya participación ha contribuido al acabado final que presenta la obra.
Destino: altar mayor de San Enrique de Ossó
La escultura ha sido enviada ya a Barcelona, concretamente a L’Hospitalet de Llobregat, donde quedará entronizada en la parroquia de San Enrique de Ossó para presidir su altar mayor. Este traslado constituye el cierre del proceso creativo y el comienzo de una nueva etapa en la vida de la obra.
Una reinterpretación contemporánea de una iconografía clásica
Martín Nieto califica este proyecto como un auténtico reto, pues su intención fue apartarse de las fórmulas más habituales y barrocas asociadas al Sagrado Corazón para construir una representación más sobria, profunda y contemporánea, sin desligarse del clasicismo que inspira su estilo personal. En la imagen, Cristo aparece con una expresión serena y ungida, abriendo suavemente su túnica para mostrar su Corazón. El autor decidió eliminar el manto tradicional, confiando en una túnica sencilla cuyos paños, tratados con especial esmero, aportan realismo, dinamismo y presencia a la figura.


























