María Santísima de la Amargura será restaurada por el IAPH tras la aprobación unánime del cabildo de hermanos

La Hermandad del Rescatado ha aprobado la restauración de María Santísima de la Amargura por parte del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), después de la celebración del Cabildo Extraordinario de Hermanos desarrollado durante la jornada de hoy, una decisión que salió adelante con el respaldo unánime de todos los asistentes y que permitirá acometer una nueva intervención sobre una de las imágenes marianas más representativas de la corporación cordobesa.

La aprobación de esta actuación supone un nuevo paso dentro de las labores de conservación patrimonial de la hermandad, que ha depositado nuevamente su confianza en el organismo andaluz especializado en la protección y restauración de bienes históricos y artísticos. La intervención se desarrollará en los talleres del IAPH, ubicados en Sevilla, aunque todavía no se ha concretado oficialmente el periodo exacto en el que la dolorosa será retirada del culto para el inicio de los trabajos.

Una intervención que se prolongará durante varios meses

Según la información trasladada por la corporación, la restauración tendrá una duración aproximada de entre cinco y seis meses, un periodo durante el cual los especialistas del instituto llevarán a cabo las tareas necesarias para garantizar el adecuado estado de conservación de la imagen.

La actuación aprobada en cabildo constituirá la cuarta restauración documentada sobre María Santísima de la Amargura, una talla que, desde su incorporación a la hermandad en el año 1942, ha experimentado distintas intervenciones destinadas tanto a la preservación de la obra como a la modificación de determinados aspectos estéticos y estructurales.

Una imagen vinculada a los orígenes de la corporación

La dolorosa es obra de José Callejón Gutiérrez y Rafael Díaz Peno, siendo incorporada a la hermandad el 18 de noviembre de 1942, apenas un año después de la fundación de la corporación, gracias al impulso de los hermanos fundadores. Se trata de una imagen de candelero y talla incompleta, concebida para ser vestida, conservando talladas únicamente la cabeza y las manos.

A lo largo de las décadas, la imagen ha sido objeto de distintas actuaciones realizadas por autores como Castillo Ariza, Martínez Cerrillo, Antonio Bernal y Romero Zafra, intervenciones que modificaron parcialmente tanto su configuración estructural como determinados rasgos de su fisonomía original. Entre las transformaciones más relevantes sobresale el cambio en la orientación de la mirada, inicialmente elevada y posteriormente dirigida hacia el fiel, manteniéndose en todo momento los elementos esenciales que definen la personalidad estética de la dolorosa.

Una iconografía marcada por la serenidad y el recogimiento

La imagen presenta un rostro de madurez serena, caracterizado por una expresión contenida en la que el dolor aparece reflejado desde la sobriedad y la dulzura expresiva. La mirada baja, anegada en lágrimas, junto a la boca entreabierta y el leve gesto del semblante, configuran una representación profundamente vinculada al recogimiento y la contemplación espiritual.

Las cuatro lágrimas que recorren sus mejillas intensifican una iconografía donde el sufrimiento aparece envuelto en una estética de enorme delicadeza, generando una devoción sostenida durante décadas entre los hermanos y fieles de la corporación. Pese al enorme arraigo que mantiene dentro de la vida interna de la hermandad, la imagen ha convivido históricamente bajo la poderosa dimensión devocional del Nazareno Rescatado, conservando aun así una identidad propia de profundo valor sentimental y patrimonial dentro del universo cofrade cordobés.

Una advocación de profundas raíces bíblicas

La advocación de la Amargura encuentra su origen en el Antiguo Testamento, concretamente en el Libro de Rut, donde aparece la expresión: “No me llaméis Noemí, llamadme Mara, porque el trato del Todopoderoso me ha llenado de amargura” (Rut 1,20), una referencia que aporta a la imagen un trasfondo simbólico y teológico de notable profundidad.

Asimismo, la escena concreta representada por la dolorosa no aparece delimitada de forma exacta, pudiendo asociarse tanto al encuentro de la Virgen con Cristo en la calle de la Amargura como al episodio de la presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, momento en el que el anciano Simeón anuncia a María el dolor futuro mediante la conocida profecía: “y una espada traspasará tu misma alma” (Lc 2,35).

Esta doble interpretación ha contribuido con el paso del tiempo a enriquecer la dimensión espiritual y devocional de la imagen, cuya próxima restauración abrirá ahora una nueva etapa dentro de la historia patrimonial de la Hermandad del Rescatado.