Más de 10.000 firmas apoyan la coronación de la Paz y Esperanza

La Hermandad de la Pazos y Esperanza ha anunciado que se han superado las 10.000 firmas de adhesión a la coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, prevista para 2020. Una cifra que da buena cuenta de la devoción que la Paloma de Capuchinos despierte en la Córdoba Cofrade y pone de manifiesto la auténtica dimensión de su poder de convocatoria. Una coronación de la que, entre otras consideraciones, ya se sabe que la corona será realizada por el orfebre Manuel Valera.

Fue el 4 de septiembre de 2016, en el salón parroquial de San Miguel, los hermanos de la hermandad del Miércoles Santo fueron citados para dar su aprobación a la propuesta de la junta de gobierno de retomar los trámites que ya se iniciaron hace años, durante el mandato de Antonio Peligro, tras permanecer en el cajón del olvido durante todo este tiempo. 

Una asamblea en la que se definieron múltiples aspectos esenciales para que la coronación llegase a buen puerto, entre los que destacan por encima del resto el formativo y el asistencial, ambos con un peso específico en la hermandad francisca que habrá que multiplicar por mucho para que adquieran los mínimos niveles exigidos para que un proceso de estas características obtenga la aprobación de Palacio.

Cabe recordar que la coronación canónica es uno de los ritos litúrgicos católicos, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción por una advocación mariana y consiste en la imposición de una corona a la imagen escogida. El origen de este rito se sitúa en el siglo XVI, cuando, curiosamente, los hermanos capuchinos, como culminación de sus misiones evangelizadoras, recogían joyas como símbolo de conversión y desprendimiento que fundían para confeccionar con ellas una corona para la Virgen. 

Existen tres tipos diferentes de concesiones de coronaciones canónicas; la pontificia que concede el Sumo Pontífice y se otorga con una frecuencia muy reducida, la diocesana que es aprobada y concedida por el titular de la diócesis a la que pertenece la imagen – Inicialmente el obispo sólo tenía la iniciativa, declarando la coronación el Capítulo de San Pedro. Juan Pablo II agilizó el trámite otorgando la competencia al Ordinario de Lugar. – y la litúrgica, que no necesita de permiso alguno, que la realiza cualquier eclesiástico y puede llegar a ser elevada al rango de Canónica Diocesana.

Los trámites que dan inicio al proceso de coronación son el Escrito de Solicitud, en el que la hermandad ha de especificar los motivos que justifican la petición y el Acta de Aprobación del Cabildo, que es el trámite que la hermandad deberá aprobar en Asamblea este domingo. En el documento tendrán que concretarse pormenorizadamente, la historia y los datos artísticos de la talla y la devoción que el pueblo profesa a la Virgen, así como los cultos que la cofradía desarrolla en su honor, cuestiones básicas de partida en las que ha de asentarse un procedimiento de este tipo.

Entre los aspectos que deben ser impulsados de manera paralela al desarrollo del proceso, si la hermandad no los tiene implantados de antemano, se encuentran la Formación, el Proyecto Pastoral y la Obra Social. La actividades de carácter formativo deben incluir un programa anual de acciones formativas encaminadas a potenciar la evangelización de hermanos y fieles, una de las patas fundamentales de la esencia de una hermandad. El Proyecto Pastoral, que igualmente ha de desarrollar el objetivo de la evangelización, debe incorporar un proyecto perfectamente diseñado y estructurado para difundir la Palabra de Dios. Un proyecto que se sume al proyecto global de la Iglesia a la que se hallan adscritas las hermandades y cofradías. Finalmente la Obra Social ha de tener una sustancia acorde con la envergadura de la causa. 

Por último la petición deberá aportar adhesiones de otras hermandades, instituciones, hermanos, fieles, devotos, asociaciones, movimientos apostólicos, asociaciones civiles, culturales y autoridades civiles con el fin de dar evidenciar el apoyo social que justifica el proceso. De momento y a la vista del resultado, todo marcha según los parámetros marcados por la Junta de gobierno de la Hermandad de la Paz.