A partir del próximo martes miles de alumnos se enfrentan a la importante y a la vez temida prueba de acceso a la Universidad, la EBAU, la antigua selectividad. Tradicionalmente muchos de estos estudiantes se encomiendan a las devociones que ocupan un lugar de privilegio en su altar de cabecera para encomendarse a ellas para recibir ese pequeño empujón y esas dosis de confianza que les permitan obtener un buen resultado en unos exámenes decisivos para su futuro.
Con la mirada puesta en esta ocasión esencial en sus vidas la Diputación de evangelización y formación de la hermandad cordobesa de los Dolores ha vuelto a poner en marcha una hermosa iniciativa que ha pretendido servir de nexo de unión entre estos alumnos y una de las devociones fundamentales de la ciudad de Córdoba, proporcionándoles a quienes así lo han deseado colocar su nombre o el de sus familiares y amigos bajo el manto de la Virgen de los Dolores.
Una hermosa iniciativa que ha tenido un seguimiento masivo ya que nada menos que 506 nombres de alumnos han sido situados bajo el manto de la Madre de Dios para que su mano les ofrezca la tranquilidad que pudieran precisar. Medio millar de fieles que de esta forma pueden sentirse cerca de la Señora de Córdoba en uno de los momentos trascendentales que formará parte irrenunciable de su memoria a lo largo de toda su vida. Y será de la mano de la Virgen de los Dolores.










