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Más de setenta bandas de Castilla y León piden un protocolo que permita el retorno a la actividad

Prácticamente todos los sectores de nuestra sociedad se han resentido notablemente desde el comienzo de la pandemia. El de las bandas de Semana Santa, como no podía ser de otra manera, es uno de ellos.

Más de setenta formaciones musicales castellanoleonesas, concretamente, setenta y tres, han elaborado un manifiesto para solicitar a la Junta de Castilla y León la elaboración de un protocolo que permita su vuelta a la actividad.

En el comunicado se alude a la importancia de las bandas tanto en la Semana Santa de los distintos lugares de la comunidad, así como a su activa labor social y cultural.

Actualmente, al considerarse los ensayos como una reunión social, resulta imposible su realización debido a la limitación a cuatro personas, algo que pone en riesgo la continuidad del gremio.

Por otra parte, se afirma que las orquestas sinfónicas o las escuelas de música sí están ensayando, así como a un estudio realizado en la Universidad de Friburgo que indica que resulta seguro realizar ensayos si se llevan a cabo las medidas de higiene oportunas.

Por todo lo anterior, se ha remitido a la Consejería de Sanidad y a la de Cultura y Turismo la solicitud para que se legisle sobre la práctica musical de estas bandas para permitir su retorno a la actividad, haciendo referencia al marco legal ya establecido en Andalucía en relación a los ensayos y actuaciones de bandas, y expresando que «posee una tradición cofrade tan arraigada como en Castilla y León.»

El marco legislativo en Andalucía

Cabe recordar, en este sentido, que este marco legislativo fue publicado en el caso andaluz a comienzos del mes de febrero, limita la participación de músicos en función del nivel en el que cada localidad se encuentre. En el nivel 2 y 3 «podrían desarrollarse ensayos de las bandas (…) siguiendo unas medidas preventivas generales y particulares, regulando además el número de integrantes.» Así en el nivel 3 las bandas podrán actuar «con un máximo de 50 integrantes», mientras que en el nivel 2 está cifra podrá ampliarse hasta los 80. Cifras insuficientes para las grandes bandas y excluyen la interpretación de algunas marchas por su singularidad pero que, al menos, podrán permitir que las formaciones musicales vuelvan a desarrollar su actividad, siempre y cuando la localidad no se encuentre en el nivel 4 de alerta en cuyo caso no serán posible ni ensayos ni actuaciones, al solo permitirse «movimientos que sean considerados esenciales para la población».

Otras de las limitaciones que establece el protocolo hacen referencia al lugar en el que tendrán que realizarse los ensayos, preferiblemente serán al aire libre «en espacios al aire libre o no cerrados y alejados del tránsito de personas». En el nivel 3, podrá asistir el 50% de la banda, siempre y cuando no superen los 50 componentes, mientras que en el nivel 3 podrá asistir el 70% de integrantes, sin superar los 80. Además prevé una distancia de dos metros entre los músicos y subraya la consideración de «actividad de alto riesgo, tanto por las gotículas expelidas como por los aerosoles generados» el empleo de instrumentos de viento en la medida en que por su propia idiosincrasia expelen gotas susceptibles de transmitir el virus por lo que la disposición de los intérpretes es un aspecto esencial a considerar. El protocolo establece, además, una distancia de al menos «cuatro metros» con respecto al público. El protocolo solo prevé actuaciones en espacios cerrados de forma muy excepcional siempre que lo permita la amplitud y exista una ventilación adecuada.

En este sentido el texto recomienda utilizar «empapaderas» que permitan retener la saliva acumulada en los instrumentos de viento, expone la imposibilidad de compartir entre los músicos elementos de «uso exclusivo» como las boquillas. Asimismo impone la utilización de mascarilla de la que solo se podrán desprender los músicos en el momento de tocar. Los percusionistas deberán llevarla en todo momento.

Finalmente el protocolo insta a las bandas a realizar «un registro de los integrantes que acuden a cada ensayo, procurando mantener los mismos integrantes en cada grupo de ensayo», e impone la obligatoriedad de «ser limpiados y desinfectados» todos los instrumentos así como atriles y cualquier otro que pueda ser compartido por distintos músicos.

Sea como fuere, la dilación en la implementación del protocolo ha provocado un indiscutible malestar en el seno de muchas de las formaciones musicales de los cuatro puntos cardinales de Andalucía ya que entienden que se ha demorado en exceso. De ahí que muchos responsables de las bandas hayan afirmado que no existe tiempo material para que las formaciones musicales puedan preparar los compromisos que tienen por delante las próximas semanas. Una preparación exigua que, unida a las limitaciones, en lo que a número de componentes se refiere, minimizará la calidad de las interpretaciones.

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