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El viejo costal, 💙 Opinión

Me falta algo, algo que me falta…

En estos días es cuando peor lo paso, iniciado el otoño, desde el año de 1984, todos y cada uno de estos treinta y seis años, es la fecha donde como listero de D. Juan Berrocal y siempre por expresa petición suya, convocábamos la reunión primero de la totalidad de los componentes de su equipo, se mantenía la mejor reunión del año, ya que se preparaba en grupo las agendas del resto del año, y entrada en el siguiente, muchas cosas que ver, primero reafirmar las fechas de las igualá de cada una de las cuadrillas, fechas que siempre estaban fijadas desde la última salida.

Repartir las tareas de la igualá, distribuir el trabajo y las responsabilidades de cada uno de los participantes, lugares donde se tallarán los candidatos a nuevos costaleros, donde se iguala cada uno de las trabajaderas, y comentar cada una de las necesidades de cada trabajadera, fotos, nombres, datos, llamadas, confirmaciones y tantas y tantas cosas por perfilar, tanta y tanta implicación por parte de cada uno de los participantes de estas fructíferas reuniones, lugar donde empieza todo, y que como fruto de este inicial trabajo, la experiencia me ha demostrado, que este trabajo fuerte e inicial trae llegar al día de salida sin problemas, con todo y cada uno de los diversos parámetros resueltos, y con la única tarea de disfrutar en la calle viendo como todo evoluciona según lo programado.

Cartas a cada uno de los costaleros, al inicio de esta andadura, eran personalizadas, cosas de la informática que llegó pronto a ser una herramienta de trabajo, desde el primer año, enviarlas con sus sobre y sello, firmadas una a una, todo un trabajo bien hecho, al buzón. ¡Qué tiempos!

Preparar y combinar la agenda profesional con esta programación, la parte más difícil, ya que muchos de los años de esta andadura mi residencia estaba fijada en otras comunidades, en otras provincias, siempre distantes y lejanas a Córdoba, por ello la dificultad de esta combinación de tiempos, viajes, trabajo, dificultades que, gracias a Ellos, siempre me permitieron asistir y atender todas mis responsabilidades en estas tareas.

Preparar la agenda de ensayos, preparar la parte de musical, estudiar los repertorios de las bandas que nos acompañan en las salidas, adaptar a cada plaza, a cada rincón, a cada giro, a cada punto el repertorio musical, tanto del palio como del misterio.

Os puedo asegurar que esta es la parte que más me ha gustado desde siempre, ver como se combinan arte, sonido, movimiento, luz, color, olor, como nos llena cada uno de nuestros sentidos en esa muestra de religiosidad que por siempre repetida nunca nos llena suficientemente, sea bajo la advocación que sea, lo importante es como esta obra de arte se va formando desde la nada, gracias al trabajo y entrega de tantas y tantas personas, pero no quiero retirarme de la línea inicial, perdonarme, regreso a ella.

Preparado todo lo necesario, era el momento de nuestro particular pistoletazo de salida, tras las cartas a los costaleros, por fin llegaba el día soñado, la primera igualá, de cada una de las cuadrillas, algún año fueron hasta cinco, cinco alegrías seguidas, por lo que siempre le estaré agradecido a cada uno de los que en ellas participaron, y que con su sola presencia hacían justificado el trabajo, por grande que fuese, abrazos de reencuentro, conversaciones de amigos que durante un tiempo no se han visto, y la serena mirada de los veteranos, que mirando y muchas veces en silencio, lo dicen todo, he leído ese mensaje miles de veces, “ya estoy aquí, que todo pase despacio…”

En obediente silencio, aceptada la voluntaria penitencia, deseando que el tiempo se pare en esos momentos previos a los ensayos, y en los mismos ensayos, especialmente en el momento de la salida, deseo que nunca se cumple, y todo se dispara en un tobogán imparable de continuidad y a pesar de llegar tan lento, una vez arrancado su paso es similar al de un bólido, un parpadeo y estamos en la puerta de regreso, y yo siempre con ganas de más, y eso que he podido disfrutar de estos momentos durante más de tres décadas y media,

Por eso desde el año pasado vengo notando que me falta algo, especialmente en estas fechas noto que algo me falta, y este año me sigue faltando, y me siento impotente, me siento como un viejo costalero, porque a pesar de saber lo que me falta, no puedo hacer nada, para remediar mi falta, y ya lo que me van faltando son las fuerzas.

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