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Miguel Ángel Pérez: «Restaurar al Rescatado fue uno de los grandes trabajos de mi vida y me aportó muchísimas satisfacciones»

El 10 de abril los hermanos del Rescatado están convocados a un cabildo extraordinario para abordar la restauración del Señor.

En 1991 el encargado de actuar sobre la imagen fue Miguel Ángel Pérez Fernández. Una restauración que todavía recuerdan los hermanos y que recordamos a continuación.

– En 1991 restaura la imagen del Rescatado. ¿Cómo recuerda aquel encargo?

Aquel encargo supuso para mí la posibilidad de tener contacto con una imagen de primer orden, no solo desde el punto de vista devocional, que ya era muy importante, sino sobre todo por la calidad de la obra, por su autor.

Recuerdo que casi agotado ya el plazo de presentación de proyectos que la hermandad solicitó, tuve la ocasión de ver la imagen y poder analizarla, hacer un estudio fotográfico que posteriormente me permitió realizar mi informe de valoración del estado de la imagen y mi propuesta de tratamiento.

«Recuerdo que casi agotado ya el plazo de presentación de proyectos que la hermandad solicitó, tuve la ocasión de ver la imagen y poder analizarla»

Para mí fue una gran sorpresa y una inmensa alegría cuando me llamo el hermano mayor para comunicarme que había sido designado para acometer esta restauración.

También recuerdo la enorme responsabilidad que sentí asumir en ese momento dado que iba a tener en mis manos al Señor de Córdoba, con su carga devocional, histórica y patrimonial.

Ha sido uno de los grandes trabajos de mi vida y me aporto muchísimas satisfacciones.

«Ha sido uno de los grandes trabajos de mi vida y me aporto muchísimas satisfacciones»

– ¿Qué deficiencias principales presentaba la imagen?

La verdad es que el estado de la imagen abría muchos frentes distintos y a la vez todos importantes, un verdadero tratado de que se puedo hacer en una escultura de soporte.

Afortunadamente no presentaba signos de haber sido sometida a ninguna intervención anterior, estaban todos los elementos originales tal y como lo concibió Francisco Díaz de Pacheco allá por el 1713.

Los principales problemas resumiendo mucho eran de consolidación de los elementos estructurales que conformaban la obra, falta de adherencia entre las piezas que configuraban la talla por pérdida o cristalización de los adhesivos orgánicos utilizados en la época. Pero todo esto a nivel general, pero sobre todo eran muy severas en la zona de la cabeza, en su totalidad, así como la propia cabeza que se encontraba anclada a la zona del cuello por una gran pletina de hierro que la sujetaba a la espalda, lógicamente esta pieza seria añadida posteriormente para garantizar la estabilidad de la cabeza.

«Los principales problemas resumiendo mucho eran de consolidación de los elementos estructurales que conformaban la obra (…)»

La unión de la cabeza y cuello al torso estaba resuelta mediante la aplicación de trozos de tela de lino impregnados en cola y la zona interior se encontraba rellena de estopa para asegurar un mejor ajuste, función que no cumplía, por eso la pletina de hierro.

La cabeza estaba configurada por seis piezas de madera de ciprés y la mascarilla estaba ahuecada para la colocación de los ojos esféricos de cristal soplado que se habían fijado con cera virgen derretida.

«La cabeza estaba configurada por seis piezas de madera de ciprés y la mascarilla estaba ahuecada para la colocación de los ojos esféricos de cristal (…)»

Todas estas piezas debieron ser separadas, limpiadas de restos de cola cristalizada, y posteriormente vueltas a colocar en su posición original mediante aplicación de adhesivos sintéticos, termoplásticos y de carácter reversibles.

La cabeza presentaba en su parte superior varias puntillas que sujetaban unas chapitas metálicas para colocar las potencias, analizada en radiografía esta zona fueron todas retiradas.

Lógicamente las separaciones de las uniones de estas piezas presentaban perdida de preparación, así como de la capa pictórica.

Todo el cuerpo presentaba arañazos y golpes, perdida de preparación y de color, sobre todo en la zona de la frente por la colocación de la corona de espinas.

«Todo el cuerpo presentaba arañazos y golpes, perdida de preparación y de color (…)»

Los pies presentaban roturas de las espigas a nivel de los tobillos.

Así como la presencia de hongos en la zona del cuello por la presencia de las telas encoladas.

Hubo que reintegrar las lagunas de preparación perdidas así como el color a base de técnicas acuosas reversibles.

Recuerdo que la junta de gobierno y creo que con gran acierto decidió dejar los pies con los signos de desgaste producidos por la devoción popular y que dejaban al aire la madera.

«Recuerdo que la junta de gobierno y creo que con gran acierto decidió dejar los pies con los signos de desgaste (…)»

Se sustituyó la peana por otra nueva de idénticas características tanto materiales como morfológicas.

Y se colocaron unos cajillos para insertar las potencias sin dañar la imagen.

– ¿Cuánto tiempo duró la intervención?

La imagen llego a mi taller de Sevilla tras la semana santa de 1991, con enormes medidas de seguridad y en el trasporte, creo recordar que la restauración duro hasta pasado el verano, era una restauración compleja, delicada, con muchos frentes abiertos y con un estudio previo radiográfico, estratigráfico, y fotográfico.

«(…) era una restauración compleja, delicada, con muchos frentes abiertos y con un estudio previo radiográfico, estratigráfico, y fotográfico»

Aunque he nombrado de forma muy resumida los daños que la imagen presentaba y las actuaciones realizadas sobre ella, fueron muchos más los problemas encontrados, sumados a los que se apreciaban visualmente, y que hicieron de esta intervención, para mí, una verdadera tesis de conservación de una obra de arte sobre soporte lígneo. Y puso a prueba los conocimientos aprendidos y posteriormente adquiridos con la experiencia.

«(…) fueron muchos más los problemas encontrados, sumados a los que se apreciaban visualmente (…)»

– ¿Qué sintió al tener al Señor de Córdoba tan cerca?

Es una pregunta difícil de explicar, puesto que, si bien una restauración sobre una obra de arte no deja de ser la aplicación de conocimientos técnicos en base a un análisis teorico y cientifico anterior a cualquier actuación, despues entra en juego la parte de los sentimientos y de las creencias personales.

En la facultad nos insisten mucho en la necesidad de distanciarnos de este aspecto religioso cuando de este tipo de otras se trata y evitar cualquier comentario de tipo devocional y su subjetividad sobre todo a la hora de hacer una valoracion de intervencion, pero con el paso de los años y dependiendo de la formacion y las creencias de cada uno es difícil abstraerse a este aspecto.

«La imagen de Jesús Rescatado, durante todo el tiempo que estuvo en mi taller, fue también blanco de mis oraciones y devociones personales»

Dicho esto y dado que mi formacion técnica va paralela a mi formacion religiosa y que entiendo como persona religiosa y cofrade que estas obras van mucho más allá de ser meras piezas artisticas que por su calidad han superado la criba de los siglos, sino que ademas o sobre todo, son baterias devocionales que se han ido cargando con el paso de los años, los rezos, las miradas y las devociones particulares, no sé cómo explicarlo, al intervenir sobre ella notas ese halo devocional que las rodea y de las que por supuesto me sentí influenciado.

La imagen de Jesús Rescatado, durante todo el tiempo que estuvo en mi taller, fue también blanco de mis oraciones y devociones personales. Y me sentí un privilegiado durante el tiempo que pude disfrutar de su compañía.

– De todo aquel proceso, ¿qué instantes tiene guardados en la memoria?

Son varios los momentos que aún recuerdo con cariño y emoción:

La primera vez que vi al Señor allí en Córdoba para hacer el estudio previo que daría lugar a mi propuesta de intervencion.

El momento que me comunicaron que yo sería el responsable de restaurar la imagen.

«Recuerdo con cariño y emoción el momento que me comunicaron que yo sería el responsable de restaurar la imagen»

La llegada del Señor a mi taller en Sevilla.

La cara de los miembros de la junta de gobierno cuando vieron los trabajos finalizados.

Y sobre todo con la naturalidad con la que regresó a su lugar de culto, sin comentarios ni críticas a los trabajos realizados, como si no se hubiera hecho nada, y ese para un restaurador es el mejor comentario,” parece que no se le ha tocado”.

«Me da pena cuando veo en la prensa imágenes que tenían un carácter y una personalidad propia que tras una intervencion llegan nuevas, brillantes, coloridas (…)»

Me da pena cuando veo en la prensa imágenes que tenían un carácter y una personalidad propia que tras una intervencion llegan nuevas, brillantes, coloridas, en resumen, repintadas y sin la personalidad que las diferenciaba de las demás. Y enciman te venden la intervencion como el hallazgo de una supuesta policromía original que se encontraba bajo otras tres o cuatro capas y que tras la eliminación de esta dan lugar a un descubrimiento que conserva un porcentaje mínimo de esta encarnadura original, y que se “supuestamente se completa” con otra que la desvirtúa por completo y además de manera irreversible.

– ¿Han contactado con usted?

No. No he tenido más noticias que las que he leído en las redes sociales y los diarios digitales, y ahora con esta entrevista, han pasado 30 años y posiblemente ninguna de las personas que ahora dirigen la hermandad me conozcan, aunque por supuesto siempre estoy a disposición de las hermandades para las que he trabajado, y no podía ser menos en el caso del Señor de Córdoba. Y en esta ocasión dispongo de domicilio en Cordoba con lo cual podria haber llevado a cabo la intervencion en las propias dependencias de la Hermandad.

«(…) han pasado 30 años y posiblemente ninguna de las personas que ahora dirigen la hermandad me conozcan, aunque por supuesto siempre estoy a disposición de las hermandades para las que he trabajado (…)»

– ¿Qué supondría para usted que fuera el designado para restaurar nuevamente la imagen?

Poniéndonos un poco en modo ciencia ficción ya que ese supuesto no se ha dado, lógicamente sería el reencuentro con una imagen que me dio mucho y en la que en su momento volque todos mis conocimientos, aunque esta vez conociendo mucho mejor la situación puesto que sé los materiales que utilicé y las técnicas que apliqué, así como la posibilidad de evaluar la evolución de estos materiales algunos de los cuales hace ya 30 años se empezaban a utilizar por primera vez en el mundo de la restauración y conservación de obras sobre soporte lígneo.

«(…) sería el reencuentro con una imagen que me dio mucho y en la que en su momento volque todos mis conocimientos (…)»

– ¿Qué problemas son los principales que suelen presentar las imágenes procesionales?

Al ser imágenes realizadas en madera, pues podemos resumirlos en problemas de conservación del propio soporte, a saber: humedad, ataques de xilófagos, hongos, perdida de adherencia entre las piezas que configuran la obra, perdida de adherencia de la preparación  pictórica, lagunas de las mismas y por lo tanto de la capa de color, daños causados por los movimientos de la imagen en las procesiones, la mano del hombre en cuanto a actuaciones no cualificadas, repintes, colocación de elementos externos, metálicos, orfebrería etc..

«(…) cuando se restaura una obra no se actúa como artista, es un trabajo técnico y cientifico»

Un abanico muy amplio que abarca muchas actuaciones interdisciplinares.

Estudios físicos, químicos, conocimiento de la madera y los ensambles, carpintería aplicada, conocimiento de pigmentos, barnices, disolventes. Un mundo muy completo y complejo.

En algunos de estos apartados mis conocimientos como escultor me ayudan, pero solo en el aspecto técnico, porque cuando se restaura una obra no se actúa como artista, es un trabajo técnico y cientifico.

– Treinta años han pasado desde que se interviniera la imagen del Rescatado. ¿Son tres décadas mucho tiempo?

Me llena de satisfacción pensar que la imagen ha estado tres décadas sin necesidad de ser intervenida y eso que los problemas que presentaba en 1991 eran graves y severos, también he leído en algún artículo que la intervencion que se plantea es solo a nivel de limpieza lo que asegura que las intervenciones de consolidación que realice en su día siguen perfectamente cumpliendo su cometido.

«Me llena de satisfacción pensar que la imagen ha estado tres décadas sin necesidad de ser intervenida y eso que los problemas que presentaba en 1991 eran graves y severos (…)»

Decir si son muchos a pocos los 30 años en muy difícil es como valorar si en 30 años una persona ha tenido que ir muchas o pocas veces al médico, depende de los problemas que se presenten, tengamos en cuenta que la madera está siempre viva y en movimiento y el señor de Córdoba ya tiene una edad. Pero por lo que parece goza de buena salud.

Miguel Ángel junto a la imagen del Rescatado

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