Córdoba, 💚 El Rincón de la Memoria

Momentos históricos para el recuerdo de la Córdoba Cofrade

Son múltiples las anécdotas que, con el paso de los años, han ido escribiendo todos y cada uno de los capítulos de la historia de la Córdoba C ofrade, con las siempre clásicas singularidades que hacen de cada suceso un hecho exclusivo y, por tanto, digno de ser recordado por las generaciones venideras, tal y como ha ocurrido con los acontecimientos que a continuación expondremos.

Corría el año de 1992 y Nuestro Padre Jesús del Silencio había llegado a Córdoba el año anterior – gracias a la atenta intervención de un activo fray Ricardo – procedente de Cádiz, de donde prácticamente fue dolorosamente expulsado tras años de inagotables vicisitudes. Una vez en el seno de la Hermandad del Amor, la cofradía ponía en la calle por primera vez, orgullosa, al magnífico cautivo de Luis Ortega Bru, convirtiéndose en la única corporación de aquel momento en realizar su estación de penitencia con tres pasos.

Como podemos observar por la curiosa fotografía en la que el Señor del Silencio atraviesa el Puente Romano, el titular de la hermandad del Cerro se mostraba al pueblo cordobés sin el misterio de Manuel Téllez que tanta armonía y sentido aporta a la escena – inclusive sin Herodes y el inconfundible sayón que, junto al cautivo, marcaron los primeros tiempos – sobre un paso dorado con canastilla de rocalla del siglo XVIII, de dimensiones considerablemente más reducidas teniendo en cuenta la estética actual del primer paso de la cofradía.

Todo parecía ir bien hasta que, pasado un rato, Nuestro Padre Jesús del Silencio vio irremediablemente frustrada su primera salida procesional debido a la rotura de uno de los pies de la imagen. Dadas las críticas circunstancias y a fin de evitar daños mayores, la Hermandad del Amor se vio obligada a continuar la estación de penitencia en dirección a la Carrera Oficial sin la talla del Señor, que quedaría refugiada en la Iglesia de San Francisco, de donde poco después iniciaría su recorrido la Hermandad del Huerto.

En conmemoración de lo relatado, un tiempo después se colocó, junto al arco del Compás de San Francisco, un azulejo con la imagen del Señor del Silencio que reza lo siguiente: En esta Iglesia de San Francisco se refugió Nuestro Padre Jesús del Silencio el Domingo de Ramos de 1992. Con toda gratitud a esta iglesia, a su barrio y a las Hermandades del Huerto y la Caridad. Este retablo recuerda dicho acontecimiento.

Fue precisamente bajo el Arco que hace de acceso al Compás de San Francisco y durante esos momentos de tensión y tristeza para el Cerro cuando se tomaron las interesantes instantáneas – que adjuntamos junto a estas líneas – que dejan ver a Nuestro Padre Jesús del Silencio junto al paso del Santísimo Cristo del Amor, en un encuentro histórico que se resolvería con la entrada del primero a la sede de la cofradía del Huerto y la continuidad del recorrido del segundo en dirección a la Plaza de las Tendillas.

Seis años fueron los que transcurrieron desde ese primer momento que hoy traemos al presente hasta el que nos ocupa a continuación. Así pues, en 1998 la Parroquia de San Andrés se preparaba para ser sometida a un intenso período de reformas que exigían la salida inminente de los titulares de las hermandades de la Esperanza y el Buen Suceso.

Ante tal requerimiento, lo inevitable no se hacía esperar y Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso y María Santísima de la Caridad llegaban, sobre unas humildes pariguelas, a la Parroquia de Santa Marina con la Semana Mayor recién clausurada, en la misma tarde del Domingo de Resurrección.

Tan solo un día después, Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Esperanza hacían lo propio y regresaban al templo que fue su cuna, en un tiempo en el que la Semana Santa de Córdoba parecía experimentar un nuevo resurgir, allá por las décadas de los 30 y los 40.

Así comenzaba una estancia provisional que se prolongaría hasta la Semana Santa del año 2000, entre las lágrimas de algunos miembros de la Esperanza que decían no estar de acuerdo con las condiciones y el lugar habilitado dentro de Santa Marina para los titulares de las cofradías procedentes de la cercana Iglesia de San Andrés.

Durante ese intervalo de tiempo, pudieron realizarse la fotografía que, como podemos comprobar, nos deja ver a la Junta de Gobierno del Buen Suceso ante sendos titulares, los cuales se establecieron en la nave del Evangelio, más concretamente junto a la puerta principal de Santa Marina donde habitualmente permanece el paso de Nuestro Padre Jesús Resucitado a la espera de la mañana del Domingo de Resurrección.

Por su parte, la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Esperanza también se fotografiaba en aquellos años frente a la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas, el cual había sido dispuesto en un altar de cultos que ocupaba el Altar Mayor de la Parroquia que vio nacer a la cofradía popularmente conocida como “la de los Gitanos”.

Por último, llegamos al año 2001, año en que se presentó la ocasión para que la comunidad cofrade cordobesa pudiese ser testigo de la procesión extraordinaria que protagonizó la bella imagen del Arcángel San Rafael, la cual permanece en la Ermita del Socorro y que el pasado mes de septiembre pudimos volver a ver acompañando a que algunos denominan “Alcaldesa Perpetua de la ciudad” en su tradicional salida.

Para aquella salida de nuestro querido Custodio había sido cedido el antiguo paso de Nuestro Padre Jesús del Silencio del que ya hablábamos anteriormente con motivo de aquel complicado Domingo de Ramos y la hermosísima peana de Nuestro Padre Jesús Nazareno, realizada en plata por Cristóbal Sánchez Soto en el año de 1780. Curiosamente, la procesión extraordinaria del Arcángel no partió de la Ermita de la Virgen del Socorro, sino de la céntrica Parroquia de San Nicolás de la Villa, iniciando un trayecto que fue a parar a la Plaza de Toros de la ciudad.

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