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Mons. Saiz Meneses: “Hoy renovamos el firme propósito de que la Virgen de los Reyes reine en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestra ciudad”

Monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, presidió la procesión extraordinaria de la Virgen de los Reyes, la tarde de este martes 7 de diciembre, víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, acompañado del arzobispo emérito, monseñor Juan José Asenjo y del vicario general y deán del Cabildo Catedralicio, Teodoro León. 

La Patrona de Sevilla salió por la Puerta de San Miguel hacia la avenida de la Constitución, hacia las cinco de la tarde. pasando por el andén del Ayuntamiento, seguidamente, el cortejo prosiguió su paso hacia Granada, plaza de San Francisco y  Hernando Colón, donde la Archidiócesis ofreció una ofrenda floral, por el 350 aniversario de la canonización del Rey San Fernando.

La procesión siguió su paso por la calle Alemanes, cardenal Amigo Vallejo hasta llegar a la plaza Virgen de los Reyes, para entrar nuevamente a la Seo hispalense por Puerta de Palos, sobre las siete y media de la tarde.

75º aniversario de su patronazgo sobre Sevilla 

La imagen de Nuestra Señora de los Reyes lució el manto celeste de la coronación, una pieza realizada con bordados de plata sobre tisú en tonalidad azul celeste en los talleres de Olmo, bajo el dibujo de Herminia Álvarez Udell. Se trata de una donación realizada por la Condesa de Casa-Galindo, que fue estrenado en el triduo preparatorio de la Coronación Canónica que tuvo lugar el 4 de diciembre del año 1904.

Desde entonces han transcurrido 75 años, y son numerosos los acontecimientos que han marcado la historia de Sevilla y, en consecuencia, de la Archidiócesis.

“A lo largo de estos años María Santísima de los Reyes ha sostenido a los pastores en su vida y ministerio al servicio del Señor y de los hermanos, de la misma manera que al pueblo fiel en la fe recibida de sus padres”.  Así lo expresó mons. Saiz durante su alocución al término de la procesión mariana.  Recalcó que con la ayuda  de Nuestra Señora de los Reyes “se han superado multitud de dificultades y problemas”.

El arzobispo hispalense manifestó que “Ella siempre ha propiciado la concordia y la comunión eclesial, una visión positiva de la Iglesia y del mundo, de toda la familia humana, con el conjunto de realidades en las que ésta vive, con sus afanes, con sus logros y también con sus fracasos; una mirada también esperanzada de las personas, desde el misterio de Cristo, que con su Encarnación se ha unido con cada hombre y cada mujer, de todo lugar y de todo tiempo. En las situaciones complejas siempre nos ayudó a dialogar, a salir al encuentro del otro, para construir la paz y facilitar la convivencia”.

Aceptación sin reservas 

Durante su intervención, don José Ángel exhortó al pueblo de Dios a dirigir la mirada a la Madre y “guardemos en el corazón todas sus enseñanzas”. Hoy – prosiguió en su homilía – contemplamos de nuevo a María Santísima en su aceptación sin reservas de la voluntad divina, en su consagración a la persona y a la obra de su Hijo con todas sus energías, con todas las consecuencias; contemplamos su caminar firme y doloroso hasta el Calvario, siempre unida a su Hijo, que en la cruz le encomienda una nueva misión, y nos la entrega como Madre.

Ha sido María, quien “en Pentecostés, junto con los Apóstoles, en oración, imploró el don del Espíritu Santo para la Iglesia naciente, y hoy nos ayuda a perseverar en el seguimiento de Cristo”. Por tanto, “en la hora presente, a ella dirigimos nuestra mirada con confianza, porque es fuente de esperanza segura y de consuelo, mientras dure nuestro peregrinar terreno”, expresó.

Por ese motivo, “hoy renovamos el firme propósito y el deseo de que reine en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestra ciudad, en nuestra Archidiócesis”. El arzobispo de Sevilla imploró a la Virgen de los Reyes “que nos enseñe a responder con generosidad a la llamada de Dios también nosotros, siguiendo su ejemplo”.

También, “valentía para no ceder ante los engaños del poder, del dinero y del placer, de la corrupción y la hipocresía, del egoísmo y la violencia; le pedimos que nos ayude a responder a Cristo con un sí decidido, firme, comprometido”.

Estandartes patronales

Si hace 75 años la Virgen no salió a las calles de aquella Sevilla en blanco y negro precisamente sola, en esta ocasión el Cabildo ha invitado a todas las hermandades de las patronas de los pueblos de la Archidiócesis a compartir una jornada histórica. La representación de cada corporación ha sido de tres personas. Así, lo estandartes patronales se sumaron la víspera de la Inmaculada a los hermanos de la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando y a los miembros del Cabildo Catedral.

“Somos conscientes de nuestra pobreza y pequeñez, y de que nuestra vida necesita de conversión en no pocos aspectos; somos conscientes de que sólo con un corazón humilde y solidario podremos construir un futuro mejor para todos”, subrayó mons. Saiz Meneses.

Peticiones concretas por las más indefensos  

Ante la presencia de la Patrona de Sevilla, el arzobispo de Sevilla pidió especialmente a la Virgen María que mostrara su amor “a los más necesitados, a los indefensos, a los marginados, a los descartados de la vida, a los más afectados por la pandemia de COVID-19”, a fin de poder “vivir en actitud de servicio con los más pobres: los enfermos, los ancianos que están solos; los niños y jóvenes desfavorecidos, los que sufren en medio de situaciones familiares desestructuradas; los inmigrantes con problemas de integración; las personas que no encuentran trabajo o que lo han perdido para siempre”.

Creer, esperar y amar con ella

Monseñor Saiz Meneses, en este día de fiesta, en la Víspera de la Inmaculada Concepción, dio gracias al Señor por el don de la Virgen, a María Santísima, que enseña a todos los católicos a creer, a esperar y a amar como ella.

Especiales gracias también a monseñor Juan José, arzobispo emérito de Sevilla, “hermano en el episcopado”,  al Cabildo Catedral, a la Asociación de la Virgen de los Reyes y San Fernando, a la Real Maestranza de Caballería, a las Hermandades y Cofradías, a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas presentes, a los sacerdotes, diáconos, y miembros de la vida consagrada, a los fieles venidos de todos los rincones de la Archidiócesis, “para que nuestra Señora de los Reyes nos congregue como familia diocesana unida en la fe y el amor, y nos ayude a caminar siempre en esperanza”.

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