Monseñor Saiz Meneses: «El cardenal Amigo era fiel hijo de San Francisco de Asís, alegre, sencillo, entrañable»

El arzobispo recuerda en una evangélica homilía la figura de Fray Carlos

El funeral del cardenal Amigo ha dejado imágenes y frases para el recuerdo en un pontifical lleno de detalles desde la salida de la comitiva desde el Palacio Arzobispal, hasta la propia misa en el Altar del Jubileo.

Pero sin duda uno de los momento más destacados llegaba con la homilía que monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de la Diócesis, ha dedicado a su predecesor en el ministerio.

El pastor ha querido poner un énfasis muy evangélico a sus palabras con diversas lecturas de la biblia y la figura de San Pablo, para evocar la figura de Fray Carlos: «Don Carlos también experimentaba este amor de Cristo capaz de llevarle a dejarlo todo por seguir su llamada, capaz serenar el corazón en cualquier situación, y, sobre todo, ante la perspectiva del final de la vida en este mundo»; indicaba el prelado.

Tras ello, Saiz Meneses recorría la biografía del cardenal Amigo, enfatizando el largo episcopado en Sevilla. Y justamente después, describía con estas sentidas frases al purpurado: «Era un hombre espiritual y a la vez muy cercano, muy humano, muy misericordioso. Sabía escuchar, sabía esperar, sabía acompañar a las personas, a los grupos y a las instituciones. Fiel hijo de san Francisco de Asís, alegre, sencillo, entrañable. Un hombre que buscaba la unidad, la concordia, que tendía puentes, que fomentaba el diálogo interreligioso, ecuménico, intraeclesial, y también en el seno de la sociedad; que tenía una palabra amable y una sonrisa a punto para todas las personas con las que se encontraba, de cualquier edad y condición Carlos también experimentaba este amor de Cristo capaz de llevarle a dejarlo todo por seguir su llamada, capaz serenar el corazón en cualquier situación, y, sobre todo, ante la perspectiva del final de la vida en este mundo».

Estas hermosas palabras de recuerdo continuaban en la alocución del arzobispo con algunas de las distinciones que se otorgaron al cardenal: «Era acogedor con todos, acompañaba y dinamizaba todas las iniciativas nobles; impulsó muchos proyectos pastorales y sociales en todo el territorio diocesano. De ahí los reconocimientos recibidos, como el de Hijo Predilecto de Andalucía o Hijo Adoptivo de la Provincia de Sevilla, y de varias localidades de la Archidiócesis».

«Podemos decir, añadía Saiz Meneses, que a lo largo de estos 28 años de ministerio episcopal ha entrado en todos los ámbitos y estructuras, en todas las familias, en todos los corazones. En Sevilla cuidó y atendió las parroquias, acompañó la vida consagrada, activa y contemplativa, potenció los movimientos y realidades eclesiales, se entregó con generosidad a las hermandades. La suya ha sido una vida entregada hasta el final».

También ha insistido el prelado en que Fray Carlos ha vivido «con una entrega generosa hasta el final, respondiendo con generosidad y alegría a las peticiones de servicios pastorales que se le solicitaban (…) repitiendo en los últimos tiempos que ‘Dios siempre llega puntual’”.

Asimismo, Don José Ángel confesaba el trato cotidiano y fraternal que tuvo con el cardenal desde que fuera designado arzobispo de Sevilla el pasado año: «Desde que llegué a Sevilla he mantenido con él un contacto regular y muy cordial, pudiendo constatar que mantenía viva la ilusión, la alegría, la esperanza, y, sobre todo, el celo pastoral». A lo que añadía la experiencias personales y vivencias junto al cardenal en estos últimos meses hasta su muerte el pasado miércoles: «La rotura de cadera el 22 de febrero y los contratiempos posteriores no mermaron su fortaleza de ánimo ni su amabilidad y alegría. En el Hospital Universitario de Guadalajara son testigos de su entereza y buen humor aún en las circunstancias más dolorosas. El pasado miércoles compartí un largo rato con él, con el hermano Pablo y el hermano Luis Miguel; pudimos charlar sin prisas, y rezar juntos. Hablamos de Nuestro Señor y del encuentro definitivo con Él, también de María Santísima, y de san Francisco de Asís. Él escuchaba atentamente y asentía. Al cabo de unos momentos nos dejó, con gran paz y serenidad».

Y finalmente, el arzobispo remataba su homilía encomendando el alma de Fray Carlos a la Patrona de Sevilla la Virgen de los Reyes, y a San Francisco de Asís: “Que la Virgen de los Reyes y san Francisco de Asís lo acojan en sus brazos y lo introduzcan en la morada eterna que el Señor prepara para sus siervos fieles. Descanse en paz”.

Terminaba Saiz Meneses con esta intención, completando una homilía cargada de sentimientos, contenido espiritual y gran cariño hacia el cardenal emérito de la ciudad, un pastor que siempre tendrá un lugar preferente en el alma de los sevillanos.