Este tres de enero se cumplen 264 años del fallecimiento del recordado imaginero José Montes de Oca. El artista sevillano nació en 1676 y comenzó su formación artística en el taller de Pedro Roldán a finales del siglo XVII. Su obra se extiende por Sevilla y Cádiz, su ciudad y la de su mujer, Eugenia de Padilla y González. Los rasgos artísticos de Montes de Oca tienen la influencia de los grandes maestros del barroco como son Martínez Montañés y Juan de Mesa.
De Martínez Montañés cogió la forma de sus cabeza, los mechones laterales y la ejecución al pormenor, mientras que se inspiró en las obras de Juan de Mesa para dar dramatismo a las suyas. La fundamentación de sus tallas en las grandes obras de estos maestros del barroco derivó a que consiguieran de talla de excepcional factura con rasgos propios como la boca entreabierta, el hoyuelo de la barbilla pronunciado, los mechones laterales en los cristo, la doble inclinación de la cabeza y el detalle de la unión de los dedos anular y corazón.
Su primera obra fue la Virgen de los Dolores de la Hermandad de los Servitas de la Puebla de Cazalla (1717), la siguió la talla de la Purísima Concepción de los Carmelitas Descalzos de San Diego de Cádiz (1719), también para la Puebla de Cazalla talló Santa Ana y la Virgen Niña (1726), el retablo para el oratorio de San Felipe Neri y una imagen de San Francisco Javier para la Iglesia de San Luis de los Franceses de Sevilla (1728 y 1729), la Piedad de los Servitas (1730), el primer nazareno de la Hermandad de los Gitanos que era una talla de las Tres Caídas para el convento del Espíritu Santo de Triana (1738).
En la década de los cuarenta del siglo XVIII desarrolló su gran maestría con tallas destinadas a la provincia: Sana Ana con la Virgen Niña para Morón de la Frontera (1740), Jesús Nazareno de Lora del Río (1740), Divina Pastora de las Almas de Dos Hermanas (1743), Virgen de las Angustias Coronada de Alcalá del Río; y para Sevilla con San José con Niño para la parroquia de San Isidoro (1743) y Santa Ana enseñando a leer a la Virgen (1740).
No se le conocen discípulos a excepción de Benito Hita del Castillo, autor de la imagen de San Juan Evangelista de la Hermandad de la Amargura. Su producción fue el contrapunto de una época de rococó con la que él volvió a los modelos del inicio del barroco. Según su testamento, Montes de Oca nunca tuvo una gran posición económica a pesar de sus magníficos trabajos. Murió un 3 de enero de 1754 en Sevilla dejando como mejor legado un extraordinario elenco de obras repartidos por puntos de la geografía sevillana y gaditana.





