“Música para Ángeles» cumple un año de vida

La Acción Social dentro de una hermandad debe ser una labor sin descanso, continua, un pilar fundamental sin cuya preeminencia carecen de sentido muchas otras acciones que se desarrollan en el seno de las cofradías y que deben adoptar un lugar accesoria frente a lo que de verdad importa.

Esta concepción profunda del significado de la palabra hermandad es la que parece poseer la Cofradía del Císter, pues no descansa en su afán de ayudar a los más desfavorecidos y necesitados.

Con tal motivo la corporación del Martes Santo puso en marcha, hace hoy un año, un proyecto solidario en forma de Taller de Musicoterapia bajo el título “Música para Ángeles”, una “obra social enmarcada dentro de las diferentes acciones y tareas llevadas a cabo por la institución” que tiene por objetivo “ayudar a los niños de la ciudad de Córdoba” según se desprendía del comunicado emitido por aquél entonces por la hermandad.

El acto de presentación tuvo lugar el 20 de junio de 2016 en las dependencias den Convento Capuchino, donde la Hermandad del Martes Santo tiene su sede. Un acto que estuvo presidido por Carlos Olivares (Hermano Mayor), Fray Pedro Enrique Rivera (Director Espiritual) y Carlos J. Rubio (Vocal de Caridad) que sentó las bases de lo que hoy es una maravillosa realidad, ejemplo de obra social para el resto de las corporaciones que configuran la Córdoba Cofrade y cuyos palpables beneficios se han ido evidenciando con el paso de los meses a través de múltiples noticias derivadas de las que nos hemos ido haciendo eco en Gente de Paz.

Una obra social con mayúsculas respecto a cuyo primer aniversario la hermandad ha expresado su inmensa satisfacción a través de un comunicado en el subrayan su gratitud. Un texto revelador en el que la corporación deja claro que «podríamos destacar que son muchas las familias a las que hemos ayudado, podríamos enumerar las instituciones con las que hemos colaborado, podríamos decir que este año recibimos un reconocimiento por nuestro trabajo, podríamos resaltar que los grupos cuentan con más niños en cada sesión…
Si dijéramos todo esto sería verdad porque llevamos viéndolo todo el año pero un año después y con una perspectiva mayor que cuando empezamos, queremos dar las GRACIAS.

GRACIAS a nuestros pequeños ángeles, porque vosotros nos habéis enseñado en este tiempo a darle verdadero sentido a nuestra labor. Sin saberlo, habéis conseguido que, todas las personas que hacemos posible este proyecto, disfrutemos de lo que tenemos y podamos apreciar la felicidad de lo más cotidiano. Por delante tenemos 365 oportunidades nuevas».

Que así sea.