A pulso aliviao, Opinión

Ni Santo Entierro Magno ni ná

Permítanme, queridos lectores, que les cuente una vivencia. Hace 4 o 5 años presencié un rosario multitudinario de una dolorosa sevillana. Aquello era una absoluta marea humana alrededor de la Virgen y en las calles aledañas, esperando su llegada. Allí no cabía un alfiler, quizás por la importancia del acto, el tirón de la Imagen, la banda que iba detrás, las petalás, del ambiente festivo, la hora diurna… O por la cuidada estrategia de marketing a bombo y platillo que cierta prensa y determinadas instituciones dan a según qué hermandades y actos a celebrar. 

Unos minutos más tarde, tras disfrutar de aquella maravilla rebosante de luz y fervor, me fui a ver una procesión de Gloria, de nuestras Glorias sevillanas de toda la vida, esas que te pegan un pellizco por el sabor clásico a barrio, a centro, a alegría. A diferencia del otro acontecimiento, aquí había muy poca gente, y dentro de ese núcleo yo juraría que veía más turistas que paisanos.

Ese segundo culto cofrade no había tenido su oportuna campaña ni interesaba, a pesar de que reunía o incluso superaba las características del anterior. Ésa es la realidad de las cofradías de nuestra ciudad, con hermandades de primera y de segunda, desgraciadamente. 

Y me he decidido a compartir con ustedes este recuerdo a colación de lo que viviremos en apenas unos meses, durante la Semana Santa 2023, en nuestras calles. El lunes sin ir más lejos, se aprobó por parte de los hermanos del Santo Entierro la organización de la Procesión Magna que se llevará a término Dios Mediante el próximo Sábado Santo. 

No habían pasado 48 horas de la oficialización cuando, chin pun, ya se conocía a través de la prensa morada amarillista la lista de los pasos invitados, el lugar donde se iban a reunir, los horarios aproximados y hasta el diseño de los gemelos del primo del hermano mayor de cada cofradía participante. Es decir, que ha empezado la campaña publicitaria con las correspondientes hermandades de primera, una representación de la Champions League, que son las que han sido invitadas. 

Todo ello se ha hecho además con meses y meses de antelación, porque estas filtraciones a los periódicos de la cuerda (que no hay que ser ningún iluminado para deducir cuáles son), se podrían haber realizado tranquilamente en Cuaresma, con el tiempo justo, sin necesidad de fanfarrias y datos minuciosos de los pormenores. 

Pues con ello, lo único que se conseguirá, que seguramente es lo que pretenden determinados sectores, es que vengan autobuses atestados de turistas de toda España a presenciar el evento, masificando la ciudad con bullas kilométricas y el colapso de la Carrera Oficial. 

Y lo que puede ser peor, que esos turistas y el resto de Sevilla, igual que en la vivencia que contaba al comienzo del artículo, pueden volcarse con el Santo Entierro Magno, y dejar desangeladas al resto de hermandades de una de las jornadas, para mi gusto, más hermosas y personales de nuestra Semana Santa.