Ya vemos la luz al final del túnel, ya empezamos a normalizar nuestra vida, nuestras costumbres, y nuestras tradiciones, a pesar de no saber aún qué condicionantes nuevas se van a sacar de la manga nuestros dirigentes.
Pero la realidad es muy distinta a la desatada carrera por ser el primero en llegar al final de la desescalada, la realidad es que tenemos delante una situación nada favorable, tenemos a la vista casi cuatro millones de personas afectadas por los ERTES, cuatro millones de personas que de momento disponen de algún medio de sobrevivencia, pero transcurrido un tiempo, no todos regresaran a sus actividades en sus empresas, muchas de ellas terminaran cerrando.
El Banco de Alimentos ya está solicitando aportes, que empiezan a tener desabastecimiento, esto sumado al número de empresas que finalizarán, lamentablemente cerrando, (han llegado a cerrar hasta 500 en un solo día) y a la falta de interés real por la creación de empleos de nuestros dirigentes, el panorama no es verdaderamente favorable.
Pero bueno, estaremos al quite, siempre, los de siempre, a pesar de la falta de colaboración institucional para estas necesidades, las más de las veces con origen en sus leyes y sus determinaciones.
La política que casi nunca es buena, pocas veces limpia, y la más de las veces ciega, ciega e incapaz de ayudar al que de verdad lo necesita, ahora viene con una paga vital, esperemos que esta pueda tapar este océano de necesidades que se nos acerca, que no finalice en manos de quien vende su voto a cambio de dinero, que sirva para cubrir las necesidades de los que nada tienen, veremos a ver el efecto de esta ayuda en un país de pícaros.
Ahora solo nos queda esperar a la natural evolución de esta situación, con la esperanza de que no surja ningún rebrote de esta pandemia, lo que nos llevará a la normalización plena de nuestras actividades.
Solo que, tras analizar esta situación, puedo manifestar que no hemos aprendido nada de todo esto, ni nos hemos vuelto más solidarios, ni más amables, ni más iguales, ni más lógicos, ni siquiera más humanos, simplemente no hemos aprendido nada, seguimos siendo los egoístas animales de antes, solo entendemos que las necesidades son las nuestras, solo seguimos siendo humanos, pero menos humanos que antes de la pandemia.
Ahora a planificar las vacaciones, mejor no pensar en otra cosa, menos aún en las necesidades de los demás, lo importante es nuestro ganado descanso, después de tantos días encerrados, seguimos la misma línea del egoísmo imperante en nuestras vidas, los necesitados siempre estarán ahí. ¿No?
No hemos aprendido nada, nada de nada, no hemos dado un paso al frente, no estamos avanzando, creedme.
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