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¡No hemos aprendido nada!

La foto que pueden ver justo debajo del titular es de hace unos minutos. Ha sido realizada en Córdoba capital, unos minutos antes de que transitara por este enclave la Virgen del Socorro.

¿Qué valoración hacen ustedes, queridos lectores, de la imagen? ¿En qué piensan al verla? Puedo decirles, si me lo permiten, lo que opina un servidor. Mirar esta fotografía es retrotraerse al 14 de marzo del 2020, o al 5 de abril, al 6, al 20 o al 8 de mayo. Ver esta escena es recordar el confinamiento y el inicio de la pandemia.

Ya lo dice el titular del presente artículo: No hemos aprendido nada. Efectivamente, lo único de lo que hay constancia es de la idiotez humana en determinados momentos; y que somos posiblemente la única especie viva que chocamos una y mil veces con la misma piedra.

Después de los dos años que llevamos, y de pedir hasta la saciedad durante meses la vuelta del culto público, la instantánea habla por sí sola: Una marea de personas pegadas, sin distancia social y obviando cualquier precaución más allá de la mascarilla.

¿Para eso se pedía la vuelta de las procesiones? Porque aquí se exhibe un ejemplo de Córdoba, pero esta situación es extrapolable a toda Andalucía, desde Málaga a Sevilla pasando por Jerez (Cádiz) o Jaén. ¿Qué necesidad hay de agolparse en la Espartería, teniendo la Corredera -un espacio abierto que permite el distanciamiento- al fondo a la izquierda de la foto?

¿Qué es lo que buscamos los cofrades? ¿Queremos que no haya Magna en Málaga? ¿Deseamos que se quede en casa el Gran Poder en Sevilla? ¿Pretendemos la suspensión por tercer año de la Semana Santa? ¿O nos gustaría más ver calles aforadas o directamente otro decreto volviendo a suspender el culto externo?

No es necesario que me responda. Pero la foto refleja la realidad, que no es otra que la de la insensatez.

Todos los cofrades tienen derecho a ir a ver procesiones, por supuesto; pero podemos y debemos evitar estas imágenes.

Este redactor tiene clarísimo que todos somos lo suficientemente maduros para saber retirarnos a tiempo en los puntos de una procesión en los que se puedan congregar un excesivo número de personas.

Sin embargo, una imagen vale más que mil palabras. Y ojalá que esta fotografía haga tomar conciencia de la situación sanitaria que aún se vive, y de lo que ha costado lograr esta mejoría y ver a nuestros Titulares en la calle. No es tan difícil, hermanos. Si se quiere, se puede.

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