Cruce de gallardetes, Opinión

No nos perdamos entre tantas luces

A las puertas del puente de la Purísima Concepción, hemos visto como hasta la localidad más pequeña, encendió el alumbrado de Navidad, acompañando esta ceremonia por diversas actividades y espectáculos que hicieron de dicho encendido, todo un acontecimiento. Las luces de Navidad se han convertido en un reclamo turístico en algunas localidades, siendo dichos municipios imitados con mayor o menor acierto y gusto por otros tantos.

No vamos a comparar aquí ahora las luces, pero dicho sea de paso, si me gustaría destacar, que en ellas, se nota la ausencia de símbolos religiosos los cuales, nos muestran como la sociedad está excluyendo a Dios de su propia fiesta. Si amigos, una Navidad sin Jesús, María y José, haciendo de su nacimiento un mero espectáculo.

¿Y los cristianos que hacemos ante esta ocurrencia? Permanecer calladitos y ver el espectáculo. Nuestro silencio nos hace cómplices y da la razón a quienes nos excluyen de nuestra propia fiesta. A mi modo de ver creo que deberíamos ser más exigentes y reivindicativos y solicitar, a quien corresponde, que las luces tengan una simbología religiosa y por supuesto, reclamar el sitio que merece el misterio del Nacimiento, eje central de estas fechas.

No nos perdamos entre tantas luces, no nos dejemos llevar por el colorido que alumbra las calles, por la música que las acompaña o las fotografías que nos hagamos en ellas. Debemos de ser más exigentes y poner la bandera de la fe en las calles reclamando el sitio de cada cosa. La Navidad es la venida del hijo de Dios al mundo, no nos perdamos entre tantas luces y hagamos un sitio a Jesús.