Hermanos y cofrades acompañaron a la Virgen en uno de los cultos más esperados de la corporación
La Hermandad de los Gitanos se reunió en la noche de este jueves 8 de septiembre, Festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María, para rendir pleitesía a la Reina de sus desvelos, Nuestra Señora de las Angustias Coronada.
Multitud de personas flanquearon las andas de la Reina de las Angustias en su acto del 8 de septiembre. Fotos: Hdad. De Los Gitanos.
La cofradía, arropada por un gran número de fieles, recorrió la feligresía con la Bendita Titular en unas andas plagadas de flores que perfumaban y enfatizaban la solemnidad del acto.
Anochecía en la ciudad del Guadalquivir cuando la Virgen de las Angustias traspasaba el umbral del Santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud, iluminada por cirios color crema y ataviada de forma elegantísima por su vestidor, Antonio Bejarano.
El público congregado entonaba entonces la Salve, y la Señora iniciaba el paseo sentimental y procesional por el entorno de la Iglesia, que más que nunca estaba lleno de sabor a canela y clavo, y aromas de Madrugá.
En torno a las 22:00 horas, la Dolorosa regresaba al templo, produciéndose el esperado encuentro frente a frente con su hijo, el Señor de la Salud, que ocupaba su lugar habitual en el Altar Mayor.
Culminaba así ese tiempo celestial junto a la Flor gitana más hermosa, que una vez más ha saludado a Sevilla en el gozoso 8 de septiembre, uno de los días Marianos por excelencia.













