Córdoba, La Chicotá de Nandel, Opinión

Nuestra Reina, o el verdadero sentido

Les propongo que piensen en su niñez, sus comienzos en este mundo sentimental y cristiano donde, en el casi cien por cien de las ocasiones acabamos echando la vista atrás, recordando aquellos años que vivimos, ya pasados, y que por anécdotas o curiosidades, siempre son importantes y con recuerdos imborrables.

Les propongo dicho gesto, háganlo, piensen en sus inicios. En mi caso, siempre pensé cuando comenzaba, que eso de salir en un Paso de Palio no era entretenido, no me gustaba. Aunque bueno, fui costalero, un humilde niño más de la Hermandad de la Borriquita, cuando tuve el honor y la suerte de formar parte de una cuadrilla mágica, de grandes personas y grandes costaleros que paseábamos con toda nuestra Ilusión a la Virgen de la Palma.

Salir en un palio, de las Hermandades digamos serias, no entraban en el guión de aquel niño inmaduro en todos los sentidos, tanto el personal, como a vistas está, el cofrade.

No pasaron muchos años hasta que bajo otro Palio, el de la Reina del Rosario Coronada, experimenté sentimientos que se me escapaban a lo vivido. Lo que rodeaba a la Hermandad en si, mejor dicho, era impensable para mí en mis cortas entendederas. La Hermandad de la Expiración, o de los Estudiantes, hizo mella en mis gustos de una forma bastante importante.

Luego vino lo sensacional y bello del momento de portar a María en su más duro momento, de Desconsuelo y Soledad. A parte, como en Expiración, de tener ese gran honor de ser parte del cortejo procesional, un granito de arena en esa gran montaña, majestuosa, que es la Hermandad del Santo Sepulcro.

Nunca he negado que para mí en Córdoba, tanto en los cuidados detalles que las forman, sus hermanos, su historia, sus actos y hechos, en sentido más bien de sus actos y hechos, la consecución de los mismos, hay Hermandades diferenciadas claramente del resto. No son otras que la Hermandad de la Sentencia, Santo Sepulcro, Expiración, Buena Muerte, y quizá también Vía Crucis.

Quizá en los comienzos, mis comienzos, los que me conocen bien y con los que he compartido grandes momentos cofrades, mano a mano, no podrían imaginar que a lo largo de los años estuviera tan convencido de esto, quizá fuera otro el estilo de Hermandad del cuál no les sorprendería tanto mi admiración, o mi elección, pero todo trata de encontrar el sentido, el sentido de las cosas.

No todo trata de conversar hasta las tantas en qué buena es mi Hermandad. En ver vídeos con sonidos de trompeta o corneta, regocijarse de lo buenos somos, qué buenos fuimos, o los grandes momentos que se vivían en tal o cuál Hermandad cuando salíamos de costalero, o casi ni asomábamos bajo un capirote.

El sentido es otro y este fin de semana, para mí, el sentido ha estado entre San Hipólito y San Pedro. La Reina de los Mártires ha impregnado todo de un sabor tan añejo como mágico, tan nostálgico como actual, tan sentimental como palpable, o tan de verdad, como real y de fervor ardiente tanto de sus hermanos, como de la Córdoba cofrade.

Los patronos de Córdoba han recibido la visita de su Reina, pero a los cordobeses, nos ha servido también para poder regocijarnos con Ella, disfrutar de Ella, Reina, Reina de sentido más puro y estrictamente sentimental, de recogimiento y gracia, de rezo y oración.

Es quizá Ella el estandarte del que me acuerde en muchas ocasiones, pues también fui su costalero, y guardo ese momento juntos como algo que siempre recordaré cuando quiero resguardarme en lo sagrado y severamente cristiano, sin problemas de bandas, sin historias de cargos, sin tú mandas más o menos, o si este u el otro es el vestidor o es el que hace la chorradita de más renombre en lo contante a vulgar o festivo, aunque esa payasada convertida en convocatoria cofrade, tenga más que ver con el carnaval o un reclamo de pub irlandes, que con una Hermandad de Semana Santa.

Antes de terminar, quisiera avisar para que tengan cuidado con los libros de Semana Santa del este año 2019 tras los cambios de calles en el callejero, uno puede liarse o equivocarse. No es ninguna tontería, los recorridos de las hermandades pueden no verse modificados en cuanto a lugares, pero si en los nombres de estos.

Les daré dos premisas, estén atentos por si quitan la Plaza Agrupación de Cofradías y la cambian por Plaza Roja de Moscú, ya que pueden perderse el paso de grandes Hermandades. La segunda premisa es más fácil, que haya un callejero alterno para cordobeses apolíticos, que es sinónimo de cordobeses ilusionantes, y hagamos un librito especial para nosotros, así podremos disfrutar de nuestra ciudad como siempre, sin payasadas, y disfrutar de nuestras costumbres.

Creo que se baraja lo de poner el busto de Lenin coronando la portada de feria, estaremos atentos para contárselo, como siempre.