Sevilla

Nueva obra pictórica de José Antonio Jiménez Muñoz para la Capilla de los Marineros

La obra muestra el momento de la muerte del Señor en el Monte Calvario

La Hermandad de la Esperanza de Triana, con objeto de enriquecer su patrimonio pictórico, ha procedido a la bendición de una obra cuyas dimensiones son de 97 x 130 cm y su soporte es lino sobre bastidor con base de preparación a la creta y la técnica al óleo.

Muerte de Cristo en el Calvario, de José Antonio Jiménez Muñoz.

El tema representado es una escena del Calvario, en el momento de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo para la Salvación del mundo.

En primer término, se ubica la escena del Calvario, cuyo eje principal vertebra la imagen del crucificado, la figura del sacrificio del Dios Redentor, cuyo cuerpo se eleva lleno de luz, poco sanguinolento y limpio, emblema y garantía de la propia Salvación, que nos lleva a la Esperanza de la Resurrección.

La obra se dispone en diagonales, buscando un equilibrio pictórico, donde Cristo inclina la cabeza hacia el costado y a la imagen desvanecida de su Madre, haciéndola parte a María del misterio de la Salvación.

En el lienzo se nos muestra a Cristo elevado y de forma simultánea, es María la que yace sobre la tierra. Será San Juan, el discípulo amado, el que impida que sus sienes toquen el suelo.

Esta manera de representar a la Virgen parte del siglo XV, en el que la Virgen se desmaya en tres ocasiones.


A la derecha hay concebidos varios elementos alusivos a la hermandad. Por una parte tres lirios, que representan cada una de las caídas del Señor, y por otra una roca, sobre la que se apoya el Rey de los Cielos, y en la que se edificará su Iglesia.

Por último, un cráneo, alusivo al primer hombre, (Adán), representando a la muerte y al pecado original, y sobre el que el Cristo se inmola para alcanzar el perdón y salvación de la humanidad.

En el fondo, a la izquierda, capta nuestra atención un eclipse de sol acompañado de un cielo tenebrista.

A la derecha, en contraposición, se divisa sobre un monte una estampa idílica que representa a la Jerusalén Celestial, la ciudad prometida, y que aún es bañada por algunos rayos del sol.