Ha vuelto a suceder. Córdoba ha vuelto a hacer testigo de un ataque cobarde y premeditado contra algunos de los símbolos que configuran la Iglesia Católica. Hace apenas unas semanas el objetivo fue la parroquia de San Miguel. Ahora el destino de la ira irracional de quienes odian todo aquello que significa un pensamiento divergente al suyo ha sido la parroquia de la Trinidad, sede canónica de las hermandades de la Santa Faz y el Vía Crucis y lugar en el que habita el Cristo de la Providencia.
Unas pintadas ofensivas e insultantes que han aparecido en una de las fachadas del templo cordobés, al pie del retablo cerámico del Cristo de la Salud, en el que se tacha de «Fascistas» a todos los cristianos, a todos los católicos, por el mero sencillo hecho de formar parte de una minoría que algunos pretenden acallada y perseguida. Así lo han puesto de manifiesto unas fotografías difundidas, a través de las redes sociales, por el párroco de la Trinidad, José Juan Jiménez Güeto.
También el monumento del añorado párroco de San Juan y Todos los Santos, Antonio Gómez Aguilar, ha sido atacado con una nueva pintada, como ya ha venido ocurriendo en ocasiones precedentes, lamentablemente, en los últimos años. Nuevamente, aquellos que odian a los cristianos han vuelto a hacer acto de presencia, con nocturnidad y alevosía, sin que nadie haga absolutamente nada por evitarlo, en lo que viene a ser un nuevo aviso de que algo mucho más grave puede acontecer en cualquier momento.





