España, Sevilla

Nuria Barrera ilustra a la Virgen de Guadalupe en una maravillosa obra con destino a México

Que Nuria Barrera es una de las grandes artistas del panorama actual del arte cofrade es una verdad incuestionable, estando más que consagrada en su gremio. Su obra se reparte por toda nuestra geografía, e incluso trasciende nuestras fronteras.

En concreto, el destino de la nueva genialidad de la prestigiosa artista sevillana es México, siendo una pintura bellísima de una devoción universal como lo es la Virgen de Guadalupe para la ciudad de Monterrey.

A modo de curiosidad, el encargo fue realizado por el Padre Tadeo Ibarra mientras realizaba sus estudios en Jerusalén, siendo el propio presbítero quien ofrece una descripción pormenorizada de la obra que ha recalado en la ciudad hispanohablante.

La imagen mariana aparece en la pintura desatando los nudos de los terrenales. Él ángel de la izquierda la mira directamente en actitud de oración y le presenta los “nudos”, metáfora de todo aquello que nos roba la paz y que nos aleja de Dios. No le esconde los nudos sino, se los entrega. No hay nada que esconder. Sobre la Virgen aparece Dios hecho Espíritu Santo.

La Virgen de Guadalupe ha sido reflejada de manera muy dulce por Nuria Barrera, ofreciendo sus manos en actitud compasiva y tierna. El ángel de la derecha muestra el listón sin nudos, como símbolo de una vida en libertad, buscando directamente a quien visualice la obra.

Al pie de la imagen se leen dos frases que María dirige a quien se postra frente al cuadro. La primera, buscando interactuar con el espectador: «Escucha, ponlo en tu corazón, mi hijito: no se turbe tu rostro ni tu corazón. ¿Acaso no estoy yo aquí,́ que soy tu madre? ¿No estás en el hueco de mi manto y en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?» La segunda, reza un lema aplastante: «Hagan lo que Jesús les diga».

Debajo de la Virgen hay tres elementos que no deben pasar desapercibidos. A la izquierda se ve a san Juan Diego, conducido por un ángel mientras lleva a la Virgen de Guadalupe en su ayate hacía la casa del obispo. Ella pidió a Juan Diego que fuera su “embajador de confianza”.

También está el cerro de la Silla, la montaña regiomontana. La Virgen ciertamente no se apareció en este cerro, más bien fue en el Tepeyac en la Ciudad de México, pero en la pintura aparece este cerro porque la Virgen es reina de la Arquidiócesis, de la ciudad mejicana y de todo mundo.

Por último, se puede observar una parroquia que representa la de cada uno. Ésta es el Santuario del Señor de la Expiración (en Ciudad Guadalupe, Nuevo León).

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