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Sevilla

Nuria Barrera propone una obra tridimensional para ilustrar los 625 años de la historia de Los Negritos

Lo ha vuelto a hacer. Nuria Barrera ha vuelto a enmudecer a Sevilla y al mundo con una obra genial nacida de lo más íntimo de sus entrañas. Una obra especial, espectacular, dotada de la categoría que requiere un acontecimiento que trasciende de la mera celebración de una efemérides de una de las hermandades esenciales de Sevilla, profundamente enraizada con la historia de la ciudad y de su memoria, que ha sido presentada en la sede social del Circulo Mercantil. Fue el pasado 14 de octubre cuando la hermandad de los Negritos, cuya historia se pierde en la memoria de los tiempos, anunciaba la designación de la artista carmonense Nuria Barrera, una auténtica referencia de la pintura y la cartelería religiosa, para que fuese su infinita creatividad la encargada de plasmar el cartel conmemorativo de este acontecimiento, en lo que supuso una brillante apuesta de la hermandad sevillana.

La responsabilidad de acometer este encargo ha quitado el sueño a Nuria Barrera, como ocurre cada vez que se enfrenta a este tipo de desafíos. Pero las noches de desvelo han merecido la pena. La joya pictórica que ha concebido merece todos los parabienes de los paladares más exigentes y al mismo tiempo logra lo que debe pretender, transmitir por obra y gracia de su trazo, 625 años de la historia de la hermandad de Los Negros, que se incardina decisivamente en la historia de la ciudad, sin necesidad de mayor explicación que el sentimiento que despierta en el espectador. Y es que, tal y como la autora ha subrayado, este cuadro, más que ninguna otra cosa es historia y memoria colectiva de Sevilla y sus sevillanos.

Una historia que se remonta a una época inimaginable tamizada por los cánones contemporéneos, «en 1393, ciento cuarenta y cinco años después de que el Rey Santo conquistara Sevilla, cuando reinaba en Castilla Enrique III, abuelo de Isabel la Católica y quedaban 99 años para la toma de Granada y el descubrimiento de América, cuando los negros de Sevilla comenzaron a cimentar las bases de una hermandad que cumple en el presente año su 625 aniversario fundacional» Así ha comenzado la artista su alocución, como queriendo simbolizar cómo el origen de esta hermandad esencial, nos sumerge en una vorágine de ensueño en la que la memoria, la historia y la fantasía se entremezclan para dotar a esta obra singular de la categoría de única. “625 años de hermanos que han forjado y vivido su historia. Hermanos que hoy la viven y hermanos que la vivirán en el futuro. Hermanos que están representados en la medalla de la hermandad que cuelga del nombre de esta ciudad”, sentenciaba Nuria Barrera haciendo referencia a la varias veces centenaria cofradía del Jueves Santo a través de la magia que desprende la pintura en manos de la artista. 

En la Sevilla de 1393, el arzobispo Gonzalo de Mena fundó esta hermandad allá por los terrenos de los Caños de Carmona y la Huerta de San Benito, para acoger a las desvalidas personas de raza negra. “Nace de la caridad para la caridad”, ha añadido Nuria Barrera, que es el lema de esta cofradía. Se trata de una hermandad hospitalaria que ordena construir y custodiar el templete de la Cruz del Campo, con una primigenia cruz de madera, hasta que en 1571 Juan Bautista Vázquez el Viejo la transformara en la actual de mármol. Hasta allí llegaba Cruz de las Toallas, “sencilla, desnuda, tan solo abrazada por un sudario”, que era la que iniciaba la estación de penitencia al Templete de la Cruz del Campo y que hoy abre el cortejo del Vía-Crucis de la Pía Unión. Sobre esa Cruz la imagen del portentoso Crucificado de la Fundación, “que recoge el nombre popular de la imagen de esa fundación hospitalaria para negros que creara de Mena cuyo escudo se vislumbra en la fecha del origen”. Esta cruz queda acogida por los brazos de la Virgen de los Ángeles, “los brazos de una Madre que atesora una joya en su manto de líneas exclusivas y modernistas y que recorre todo el fondo de la obra”.

Nuria Barrera, que en todo momento ha dibujado, también con su verbo, referencias históricas a la hermandad y a Sevilla, dos caras de la misma moneda, no ha querido dejar un detalle atrás para plasmar en este cartel tan especial. “Han pasado por ella y han sido testigos en el tiempo el Conde Negro; Moreno y Molina que en 1615 demostraron ese amor infinito por la Inmaculada Virgen, vendiéndose como esclavos; Urbano VIII que le aprueba las Reglas; Salvador de la Cruz; el Cardenal Solís y Folch Cardona (su primer Arzobispo Hermano Mayor); Clemente XIV y Pío IX que firman Bulas e Indulgencias a esta Hermandad; la Real Maestranza de Caballería; la Congregación del Rosario; los Siete Esclavos Blancos; Enrique García; Diego González y tantos y tantos más”. Así, todas estas figuras aparecen “como estrellas que circundan toda la parte superior de la obra”. Junto a todas estas dignidades, tampoco la artista ha dejado atrás al que es su actual hermano mayor, monseñor Asenjo, cuyo escudo también aparece velado sobre la fecha actual. Elementos sublimados y complementados con un guiño al carácter franciscano que ostenta la hermandad en una obra, realizada al óleo, con aportes de grafito y acrílico que, adquiriendo un mayor singularidad está realizada en dos planos que le confieren un carácter tridimensional. La cruz con una medida de 81x51cm que se une al plano definitivo que mide 115x75cm.

“No puedo dejar de agradecer a la hermandad, la oportunidad que me ha brindado de poder realizar este cartel para tan magno acontecimiento. Un cartel pintado desde el corazón, para una hermandad que siento muy en mí y a la que tanta relación me une.” Con estas palabras concluía Nuria Barrera la presentación de un cartel que no ha dejado indiferente a nadie. Un cartel que sabrá calar en los devotos y hermanos de la corporación, donde la maestría de la artista carmonense ha sido una vez más jugar con una infinita simbología, cargada de matices, repasando uno a uno los hitos característicos de una de las cofradías más entrañables del panorama sevillano. 625 años que han sabido plasmarse del mejor modo imaginable. “Ha sido un auténtico disfrute y gozo conocer cómo en el devenir de los tiempos la hermandad ha afrontado todo tipo de vicisitudes, ya que la mayor parte de su historia ha sido una hermandad racial y humilde, pero quizás en esa humildad radica el éxito de poder contar hoy que cumplen 625 años”, ha rematado su brillante exposición Nuria Barrera, que ha sido recibida con una sonora ovación.

Con esta obra excepcional, la hermandad inicia los actos conmemorativos de esta importantísima efemérides, que en estos días, además, está celebrando una exposición de enseres en el Círculo Mercantil. Una celebración que ha comenzado como si de un sueño se tratase, con el anuncio por parte de su hermano mayor, Monseñor Asenjo Pelegrina de la solicitud al Santo Padre para que Nuestra Señora de los Ángeles sea Coronada Canónicamente el próximo 19 de mayo de 2019, cuando el propio arzobispo celebre un pontifical ante el monumento de la Inmaculada de la plaza del Triunfo y corone las sienes de la dolorosa del Jueves Santo.

Tras la presentación del maravilloso cuadro anunciador y el logotipo del acontecimiento, concebido con la leyenda «625 fundación», con letras rojas como símbolo de la sangre derramada, a lo largo de los siglos, por los hermanos de la corporación, se han ido desgranando los actos que cuajarán la conmemoración de esta efemérides. Entre los eventos relacionados, destaca la presentación el viernes 26 de la papeleta del traslado extraordinario del Cristo a la Casa de Pilatos y de la obra institucional que se entregará como recuerdo a instituciones y colaboradores, realizadas respectivamente por Ignacio Pizarro y Juan Miguel de la Rosa. Además el mismo día 26, se desarrollará una charla en la que se abordarán los procesos de restauración al que ha sido sometido el patrimonio corporativo a manos del IAPH. El día 28 el Círculo Mercantil será el escenario de un concierto de la Banda de las Nieves de Olivares y en el mes de febrero se celebrarán sendos conciertos en la sede canónica de la hermandad, a cargo de las prestigiosas bandas de cornetas y tambores Las Cigarreras (2 de febrero) y Nuestra Señora del Sol (4 de febrero).

El mes de marzo, además del Traslado del Cristo de la Fundación para presidir Misa Pía Unión (2 de marzo), será el turno de la Banda de Santa María del Alcor. Además está prevista una Conferencia bajo el título “Muerte de Jesucristo y Fundación de la Iglesia” impartida por D. Álvaro Román Villalón y una Eucaristía en el Santuario Ntra. Sra. del Rocío y convivencia en la aldea, prevista para noviembre, así como un viaje a Roma de Acción de Gracias, en octubre o noviembre de 2019. Por otro lado, Carlos Colón, está preparando un libro dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles y que será presentado a principios de 2019. Acontecimientos todos ellos de los que iremos informando en Gente de Paz. 

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