Sevilla

Monte-Sión y Paleteiro: Cuando la realidad supera a la ficción

No cabe duda de que aquella frase tan manida de que «la realidad supera a la ficción» está convirtiéndose en todo un lema de vida para la Sevilla cofrade, con diversos episodios que estamos viviendo en los últimos tiempos en la ciudad de la Giralda. Pero no les vamos a hablar del asunto Aguas vs. Realejo sino de otro extremadamente llamativo, que también está haciendo correr ríos de tinta. Se trata de las elecciones de la Hermandad de la Montesión – y todas las noticias que a raíz del proceso se han venido produciendo -. Un proceso en el que se postulaban tres candidaturas diferentes, de las cuales solo quedó una en pie, la de Manuel Soto, que renovó su mandato por cuatro años más, después de que las otras dos decidieran retirarse en un ambiente muy polémico. Todo ello aderezado por la denuncia de uno de los candidatos, Guillermo Baena, que retiró su candidatura el mismo día de las elecciones alegando presuntas incidencias en la conformación del censo electoral que «afectan directamente a la legalidad y garantías del Cabildo de elecciones a Hermano Mayor», anunciando incluso la posibilidad de «acciones legales en las jurisdicciones que corresponda por los motivos expresados, como única solución, lamentablemente, a la situación descrita.»

Esta agria polémica en las elecciones se suma a la que estuvo relacionada con la posible dimisión de José Ramón Paleteiro, vestidor y prioste de la Cofradía del Jueves Santo sevillano, anunciada por diversos medios y que después fue desmentida por el propio protagonista de la noticia, a pesar de deslizar que tenía pendiente una conversación con el hermano mayor que saliera de unas elecciones que, por aquel entonces, se encontraban suspendidas con el consiguiente alargue del proceso. Hace escasas fechas informábamos sobre la destitución del artista hispalense, vinculado a la corporación de la calle Feria desde hace décadas, decisión que le fue trasladada al afectado, afirmando el mismo en unas declaraciones al Correo de Andalucía que había sido destituido tras “haber filtrado a Guillermo Baena asuntos delicados” durante las últimas elecciones a hermano mayor, algo que es “totalmente incierto”. Asimismo, precisaba que esta persecución empezó cuando “se negó a firmar las cuentas de la hermandad porque no quería ser cómplice del engaño que se estaba realizando a los hermanos” según cita a El Correo, además, considera que ha “tirado 25 años de su vida”.

Anunciaba el Llamador que muchos hermanos de la Cofradía de Montesión habrían planteado realizar una concentración ante el Arzobispado para protestar por la misma. Aún no se han confirmado tales extremos apuntados por el medio de comunicación sevillano, pero sí se ha producido una petición en la conocida web change.org, afirmando que «Tras más de 25 años desempeñando el encargo de vestidor de la bendita imagen de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada en la mañana del 17 de enero de 2018 le es comunicado a través del Hermano Mayor EN FUNCIONES Manuel Soto y con la votación llevada a cabo por una Junta de Gobierno aún sin constituir, ya que no tienen el visto bueno de la autoridad eclesiástica, de dicha destitución por perdida de confianza», añadiendo que «pedimos el apoyo de todos y todas para que está iniciativa que lleva a cabo, este grupo de hermanos y hermanas, devotos y devotas haga reflexionar a la Junta en funciones de la hermandad», invitando así a la actual Junta de la Cofradía a que reconsidere la destitución de Paleteiro.

El asunto de las luchas de poder en el seno de una hermandad en todas sus vertientes posibles está llegando a unos puntos difícilmente imaginables hace no tanto tiempo, viviéndose episodios absolutamente esperpénticos como utilizar una web de peticiones masivas a través de internet para ejercer presiones sobre una Junta de Gobierno de una hermandad, entre muchos otros posibles ejemplos. Bien haría la autoridad eclesiástica en realizar una profunda reflexión sobre los motivos para que se produzcan estas luchas encarnizadas en las que no importan las formas, por acceder a la vara dorada de una Cofradía, así como a los distintos puestos de confianza de la misma.