Ocho meses de obras en San Julián obligan al cierre del templo y al traslado de La Hiniesta y el Rosario

La Parroquia de San Julián, uno de los enclaves históricos del mapa religioso sevillano, se prepara para afrontar un proceso de rehabilitación con una duración estimada de ocho meses, una intervención que ha debido adelantarse de manera significativa ante el rápido deterioro sufrido por el edificio tras las últimas borrascas. Aunque los informes técnicos descartan riesgos estructurales graves, la situación actual ha sido calificada como incompatible con la seguridad de las personas, lo que ha precipitado decisiones de gran calado en la vida parroquial y cofrade.

Última misa y cierre preventivo del templo

Antes del inicio efectivo de las obras, la comunidad celebrará este domingo, 1 de marzo, la última eucaristía en el interior de San Julián, tras la cual el templo permanecerá cerrado al culto. La medida responde al progresivo desprendimiento de elementos constructivos, tanto en el interior como en el exterior, que ha generado un escenario de riesgo inmediato. Según explicó el párroco Amador Domínguez, los paramentos de las paredes se están descomponiendo de forma continuada, lo que hace inviable mantener la actividad ordinaria.

Desprendimientos, grietas y humedades persistentes

En los últimos días se han producido dos caídas de especial relevancia, una de aproximadamente dos metros y medio en la capilla bautismal y otra de un metro y medio en la nave central, episodios que se suman a las grietas visibles, las humedades extendidas y la caída diaria de arena, así como pequeños fragmentos de madera procedentes del techo. Todo ello ha acelerado una decisión que, en principio, estaba prevista para un momento posterior del calendario litúrgico.

Sin riesgo estructural, pero con daños avanzados

Pese a la crudeza del diagnóstico visual, el responsable parroquial ha subrayado que la estructura del edificio no se encuentra comprometida. Ni los muros ni el tejado presentan riesgo de colapso, según los técnicos, si bien las filtraciones de agua —que llegan a producirse de forma abundante— han deteriorado notablemente los revestimientos, obligando a replantear los tiempos y el alcance de la intervención.

Un proyecto de 600.000 euros y dirección especializada

La rehabilitación contará con un presupuesto aproximado de 600.000 euros, de los cuales el 50 % será asumido por el Arzobispado. La dirección de los trabajos recaerá en Miguel Ángel López, arquitecto especializado en conservación patrimonial y responsable de actuaciones en la Catedral de Sevilla, designado por la autoridad eclesiástica para liderar el proyecto.

El cierre total del templo permitirá reducir de forma considerable los plazos, estimándose ahora una duración de entre ocho y nueve meses, menos de la mitad del tiempo que se barajaba inicialmente cuando no se contemplaba una clausura completa.

Traslado del culto parroquial a San Hermenegildo

Durante el periodo de obras, la Archidiócesis de Sevilla ha autorizado el traslado de las celebraciones parroquiales a la Iglesia de San Hermenegildo, mientras que el despacho parroquial permanecerá operativo al no verse afectado por la rehabilitación. No es la primera vez que San Julián vive una situación similar: ya ocurrió tras el incendio de 1932 y durante la profunda restauración acometida entre 1990 y 1995.

Movimientos cofrades ante el cierre inminente

La clausura del templo ha tenido un impacto inmediato en las hermandades residentes. Apenas un día antes del anuncio oficial, el Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de la Hiniesta salía de San Julián para presidir el Vía Crucis del Consejo de Hermandades en la Catedral.

Este jueves, a partir de las 21:00 horas, la imagen será trasladada junto al resto de los titulares de la corporación al Convento de Santa Isabel, donde recibirán culto provisional. En este mismo espacio comenzará el septenario de María Santísima de la Hiniesta el próximo domingo, coincidiendo con la última misa en la parroquia.

De forma paralela, la Hermandad del Rosario trasladará también este jueves su imagen titular a la Parroquia de San Marcos, donde permanecerá durante el tiempo que duren las obras.

Un Domingo de Ramos con cambios sustanciales

El cierre de San Julián introduce modificaciones relevantes en la organización del Domingo de Ramos. La Hermandad de la Hiniesta realizará su salida procesional desde la Iglesia de Santa Marina, lo que implicará ajustes en recorridos y horarios. El hermano mayor, Nicolás de Alba, ha señalado que la elección responde al deseo de reducir al mínimo el impacto, al tratarse de un templo próximo y vinculado al entorno natural de la corporación.

Actividad interna sin interrupciones

Pese a la complejidad logística del momento, la hermandad afronta el traslado con previsión y serenidad. La vida corporativa continúa con normalidad, la casa de hermandad permanece abierta y la actividad cuaresmal sigue su curso, con la preparación de enseres y la expedición de papeletas de sitio, en un contexto marcado por la adaptación, pero también por la continuidad de una tradición profundamente arraigada.