La corporación está valorando esta posibilidad
Según ha adelantado hace unos minutos el Foro Cofrade y ha podido confirmar Gente de Paz, la hermandad de los Javieres ha recibido el ofrecimiento de trasladar su sede canónica al templo de los jesuitas situado en la calle Jesús del Gran Poder que quedará vacío, presumiblemente, a partir del verano de 2021 tras la marcha del templo de la Compañía de Jesús. Conviene recordar que esta hermandad fue fundada en ese templo, a mediados de la década de los 50 del siglo pasado, y allí permaneció hasta 1977.
De hecho, según ha subrayado el hermano mayor, José Antonio Oliert, la corporación está barajando seriamente esta posibilidad según han confirmado fuentes de la hermandad que aseguran que ya se ha producido una reunión –el pasado 30 de octubre- y confirman que tanto el delgado de hermandades y cofradías de la Archidiócesis de Sevilla como el director espiritual y párroco de Omnium Sanctorum, actual sede canónica de la cofradía está plenamente informado de todo el asunto.
Precisamente hace tan solo dos días nuestro compañero Andrés González nos hablaba de este templo que quedará vacío en apenas unos meses y explicaba que su posición geográfica hace de este edificio de carácter religioso un lugar que podría acoger nuevas hermandades. Así como la Sagrada Cena está en los Terceros o La Redención está al frente de la iglesia de Santiago. Es lo que se conoce como comodato, esto es, el arzobispado cede para el uso y disfrute de una hermandad un inmueble con una vigencia concreta, normalmente veinticinco años que pueden prorrogarse al término de estos.
Varias de nuestras hermandades podrían asentarse en un templo que se quedará vacío con la marcha de los jesuitas. Pero la situación cambia si nos detenemos en cuánto costaría el mantenimiento de un templo que no es precisamente de reducidas dimensiones. Si además este hecho se produce en medio de la complicada situación sanitaria y la caída de ingresos que afectan a las corporaciones parece difícil que se produzca el establecimiento de una hermandad al menos en un corto periodo de tiempo.
En el Sagrado Corazón de Jesús estuvo la Carretería, hasta que se trasladó a su capilla en 1761. Incluso la Sagrada Lanzada adquirió una capilla en 1814. En esta iglesia -como hemos subrayado- se fundó los Javieres, recalando después en Omnium Sanctorum. No le ha ido mal a la corporación del Martes Santo. Más difícil lo tiene El Valle, en un templo perteneciente a la universidad, un órgano cada vez más laico, o la Soledad de San Buenaventura, cuyos hermanos podrían al fin ver al Cristo de la Salvación en procesión la tarde noche del Viernes Santo, un anhelo con el que todavía sueñan sus miembros.
Del Jueves Santo nos acordamos también de Pasión, ¿se imaginan que hubiese podido finalmente estar en San Hermenegildo, a escasos metros de la Campana? Su patrimonio hubiera bastado para que reluciese un espacio que fue sede de las Cortes Generales. Pero también la última del Miércoles Santo podría estar pensando en este templo como sede. Los Panaderos dejaría atrás el traslado de las imágenes para la celebración de sus cultos en la Misericordia tras haberlo hecho en años anteriores en San Martín, en otro polémico capítulo que inundó de titulares la prensa.
Tensas relaciones entre los hermanos y el sacerdote, dificultad para desarrollar los cultos… e incluso su posición a la hora de realizar la estación de penitencia a la catedral, un aspecto el de los horarios que algunas juntas de gobierno llegan a considerar intocables. Tantos matices que hacen de la céntrica iglesia un espacio que no pasará desapercibido para las hermandades penitenciales.





