El Capirote, Opinión, Sevilla

Otros tiempos

Hay quien recuerda en 2001 la llegada a Santa Ana del Cristo de las Aguas y la Virgen del Mayor Dolor, formando el stabat mater en una estampa para el recuerdo ideada por la corporación para conmemorar el 250 aniversario fundacional de la que fuera en otros tiempos el silencio de Triana. Ayer, cuando vimos asomar a la dolorosa cobijada en el palio de la hermandad servita de los Dolores de la Puebla de Cazalla, volvimos a paladear el sabor de antaño.

Pasaban las ocho y media cuando redescubrimos otra Sevilla. Marchas escogidas por parte del sexteto de la banda de música de Mairena del Alcor para un rosario donde pudimos asistir a un decálogo de las cosas bien hechas. El sentido de la medida y la elegancia por el Arenal. La dolorosa pasó de formar parte del primero de los pasos de la corporación a estar cobijada por un recogido palio, con escasa candelería, que propiciaba poder contemplarla casi en su totalidad.

En medio de procesiones extraordinarias kilométricas, de exaltaciones sin sentido y de un rosario de actos interminables, como algunas misas que si coinciden con algún culto de determinadas hermandades se extienden por varias horas, la hermandad de las Aguas realizó un rosario que nos redescubrió la Sevilla que tiene en la justa medida el camino para poder recuperar el sentido de su esencia.

Brilló tras su limpieza el manto de salida de la imagen, labores acometidas por José Antonio Moreno, joya del bordado que pudimos observar mejor que durante el Lunes Santo, cuando la altura del paso impide que podamos apreciar un conjunto que ayer parecía recién salido de las manos de las hermanas trinitarias. El manto, que sufrió la pasada Semana Santa un fuerte aguacero, volvió a recuperar su esplendor.

La nota negativa la dio en este caso el ruido de los bares de copas de Arfe, situación contra la que llevan luchando desde hace años los vecinos, un tema que salta a los medios cada dos por tres y que parece no tener fin. Pero el palio continuó después dejando bellas estampas, como su visita al Baratillo y a la Carretería. Una cita más para la historia que dejó la hermandad de las Aguas en una jornada donde pudimos vivir otros tiempos. Por unos instantes, la en ocasiones desconocida Sevilla nos mostró una foto en blanco y negro.