Paco Roldán, nuevo hermano mayor de la Hermandad de La O

La Hermandad de La O de Córdoba ha celebrado su Cabildo General de Elecciones, en el que Francisco Roldán Rueda ha sido elegido nuevo hermano mayor tras obtener 69 votos a favor y 12 en contra. El resultado abre una nueva etapa en el seno de la corporación de Fátima, marcada por una clara voluntad de continuidad respecto al camino recorrido durante los últimos años, aunque también por el propósito de reforzar aquellos ámbitos que la nueva dirección considera prioritarios.

La elección de Roldán se produce después de que su candidatura fuera la única presentada y validada para concurrir al proceso electoral. Su llegada a la máxima responsabilidad de la corporación supone, por tanto, la continuidad de una línea de trabajo desarrollada desde el propio interior de la hermandad y profundamente vinculada a su evolución institucional, patrimonial y devocional.

Una candidatura nacida desde el interior de la corporación

Francisco Roldán Rueda cuenta con una trayectoria de 17 años de experiencia, trabajo y formación en la Hermandad de La O. Su vinculación con la corporación se remonta a 2009, cuando tenía 15 años, aunque su relación con la devoción mariana había comenzado años antes, durante la catequesis de preparación para la primera comunión en la Parroquia de la Aurora.

«Desde bien niño siempre me ha apasionado la Semana Santa», explicaba durante la entrevista previa al proceso electoral, recordando aquellos primeros años en los que salía a las calles junto a su madre, su tía y sus primas para contemplar las procesiones. Posteriormente se hizo hermano de la Hermandad del Calvario y, en 2009, inició su recorrido dentro de La O.

Su llegada a la corporación se produjo a raíz de una reunión convocada por el entonces hermano mayor, Paco Espejo, tras la llamada de un vecino. Desde aquel momento comenzó a asumir responsabilidades en la priostía y a formarse en distintas áreas de la cofradía, en una época en la que, según recordaba, la corporación atravesaba una etapa de declive.

A pesar de aquellas dificultades, un grupo de hermanos mantuvo el culto a María Santísima de la O mediante celebraciones como el Rosario de la Aurora de octubre, el Triduo y el Besamanos de diciembre. Posteriormente, a finales de 2015, un grupo de jóvenes encabezado por Rafael González Quesada retomó la vida activa de la Hermandad, permaneciendo Roldán vinculado a la priostía hasta la dimisión de su anterior responsable y ejerciendo durante los últimos cuatro años como consiliario y colaborador en diversas tareas de priostía.

Continuidad tras una etapa de crecimiento institucional

La nueva etapa se inicia después de un periodo de importante transformación para la Hermandad de La O. En 2024, tras tres décadas de espera, el obispo Demetrio Fernández erigió a la corporación como Hermandad de pleno derecho. Ese mismo año, Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas realizó por primera vez su salida procesional.

Al año siguiente, los hermanos vistieron por primera vez el hábito de nazareno, mientras que María Santísima de la O participó en el Magno Vía Crucis de San Álvaro. A ello se sumó el ingreso de la corporación en la Agrupación de Hermandades y Cofradías.

Para Roldán, todos estos hitos sitúan a la hermandad «en un momento muy bueno», aunque también implican la necesidad de continuar trabajando. «Todos estos logros lo único que nos hace recordar es que todavía hay que seguir trabajando mucho y seguir creciendo», señalaba.

Su proyecto se presenta precisamente como continuista, con la intención de mantener la línea artística y el carácter que han definido a la corporación durante los últimos años. «Si algo funciona para qué cambiarlo», afirmaba, aunque planteaba la necesidad de reforzar especialmente la formación, el culto, la caridad y los equipos de trabajo, con el objetivo de generar nuevas generaciones de hermanos implicados en la vida de la corporación.

Una hermandad en crecimiento y estrechamente vinculada a Fátima

Uno de los principales signos de la evolución experimentada por La O se encuentra en el crecimiento de su cortejo procesional. El pasado Sábado de Pasión, la corporación incorporó 50 nuevos hermanos con hábito de nazareno y 15 esclavinas, alcanzando un cortejo completo de 394 hermanos en la calle.

La cifra ha llevado a la corporación a convertirse, según los datos aportados por el propio candidato, en la Hermandad de Vísperas que más cortejo pone en la calle. «El crecimiento en estos últimos años ha sido exponencial», resumía Roldán.

Ese crecimiento se ha producido de forma paralela a una consolidación del vínculo entre la hermandad y su entorno. «La Hermandad de la O no se entiende sin Fátima», afirmaba el nuevo hermano mayor, subrayando la estrecha relación existente entre la corporación y el barrio.

Una de las expresiones más significativas de esa vinculación se produjo durante el regreso de María Santísima de la O tras su participación en el Vía Crucis Magno de octubre. La imagen llegó al barrio en torno a las tres de la madrugada y, pese a la hora, las calles de Fátima permanecieron llenas de vecinos que esperaban a su Virgen.

La nueva junta de gobierno pretende continuar profundizando en esa relación mediante la colaboración con la parroquia, las asociaciones del barrio, las hermandades y todos aquellos colectivos que trabajan por mejorar la vida de los vecinos.

El patrimonio del cortejo, una de las prioridades

Aunque la Hermandad de La O ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, el patrimonio procesional continúa siendo, en palabras de Roldán, «una asignatura pendiente que necesitamos reforzar».

Entre los primeros objetivos figura la culminación de la Cruz de Guía realizada por el taller de ornamentación Ortiz Jurado, así como del estandarte-bacalao diseñado por Miguel Ortiz, actualmente en ejecución en el taller de bordado de la propia hermandad. También se contempla la realización de distintos atributos destinados tanto al cortejo como a los pasos.

Para abordar el futuro patrimonial, el nuevo hermano mayor plantea la creación de una comisión artística de expertos, integrada por el director artístico de la corporación, Miguel Ortiz Cabello, y destinada a estudiar la restauración, el enriquecimiento, la adquisición y la realización de nuevo patrimonio.

Sin embargo, por encima de los proyectos concretos, la prioridad material de la hermandad se encuentra en la construcción de un espacio propio. «El principal objetivo de la cofradía es la realización de un cocherón para la realización de nuestra Estación de Penitencia con la mayor comodidad y sin tener que estar pendiente de usar el Centro Cívico», explicaba.

Mantener una identidad de barrio sin complejos

La nueva etapa mantendrá también una de las señas de identidad más definidas de la corporación: su carácter de hermandad de barrio. Roldán defiende la continuidad de una estética y una personalidad que considera inseparables de la propia historia reciente de La O.

«Pienso que la cofradía debe mantener esa esencia de estilo de barrio e interiorizarla para que quede hasta la posteridad», afirmaba. En este sentido, recordaba los lemas adoptados por la hermandad en 2015 y 2016: «Somos una Hermandad de Barrio y de bulla sin complejos».

Esa identidad deberá convivir con el crecimiento progresivo de la corporación. La candidatura de Roldán pretende continuar facilitando la adquisición de túnicas de nazareno mediante el trabajo del taller de costura, tanto por el precio como por las posibilidades de pago, al tiempo que mantiene abierta la hermandad a la participación de hermanos, devotos y vecinos en los diferentes grupos y necesidades de la corporación.

Formación, juventud y fortalecimiento de los equipos

La formación cristiana y cofrade ocupará un lugar central en el nuevo proyecto. La intención es ofrecer una formación continua, con especial atención a los jóvenes, aunque también dirigida a los miembros de la junta de gobierno, a los antiguos hermanos y a quienes realizan por primera vez la Estación de Penitencia.

Roldán considera asimismo necesario crear espacios en los que los jóvenes puedan asumir responsabilidades y sentirse «protagonistas del presente, no solo del futuro». La Hermandad cuenta actualmente con un grupo joven integrado por más de una veintena de miembros de entre 14 y 18 años, cuya «ilusión y entrega» considera una de las fortalezas de la corporación.

La misma voluntad de continuidad se extiende a los talleres de costura y bordado, considerados esenciales para el funcionamiento de la hermandad y para el desarrollo de su patrimonio. El primero permite confeccionar las túnicas de nazareno, las esclavinas del Sábado de Pasión y otros trabajos textiles, mientras que el segundo posibilita la ejecución de nuevos elementos patrimoniales.

Estabilidad musical y continuidad en los martillos

En el apartado musical, la nueva dirección apuesta por mantener la estabilidad. «Las formaciones musicales han realizado un magnífico trabajo con nuestra hermandad», señalaba Roldán, manifestando la intención de continuar apostando por la calidad artística y de evaluar cualquier decisión desde el diálogo y pensando en el beneficio general de la corporación.

También se mantendrá la continuidad en los equipos de capataces. La nueva junta apuesta por Álvaro Pérez Vázquez al frente del paso de Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas y por Enrique Garrido como responsable del paso de María Santísima de la O.

La decisión se fundamenta en la profesionalidad, el compromiso y la implicación que ambos equipos han demostrado con la hermandad.

Una mirada prudente hacia el futuro

La incorporación a la nómina oficial de la Semana Santa cordobesa permanece en el horizonte de la corporación, aunque no constituye una prioridad inmediata. «En la actualidad nuestra Hermandad solo piensa en el día de nuestra Estación de Penitencia, el Sábado de Pasión», afirmaba Roldán.

La aspiración de formar parte algún día de la Semana Santa oficial de Córdoba está presente entre los hermanos, pero el nuevo hermano mayor defiende que ese objetivo debe alcanzarse cuando la corporación reúna todas las condiciones necesarias y siempre desde la prudencia.

La Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral se contempla igualmente como un objetivo prioritario cuando la hermandad esté preparada «en todos los sentidos», sin acelerar procesos que, en su opinión, deben producirse cuando llegue el momento adecuado.

Diez años para consolidar una identidad definida

El horizonte que Francisco Roldán dibuja para la Hermandad de La O pasa por consolidar una corporación profundamente cristiana, unida, comprometida con Fátima y con un peso creciente en la vida cofrade de Córdoba.

Su aspiración es que, dentro de diez años, la hermandad sea reconocida en el mundo cofrade y que, al hablar de ella, se piense en una corporación humilde, trabajadora, cercana y con una identidad muy definida.

Una hermandad que, en sus propias palabras, haya sabido «crecer sin perder nunca sus raíces» y que haya colocado siempre «a sus titulares y a sus hermanos en el centro de todas sus decisiones».

Con la elección de Francisco Roldán Rueda por 69 votos a favor y 12 en contra, La O inicia así una nueva etapa que nace bajo el signo de la continuidad, pero también con el desafío de consolidar el crecimiento alcanzado, reforzar la formación, ampliar sus equipos de trabajo, completar su patrimonio y seguir estrechando el vínculo que une a la corporación con el barrio de Fátima.