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Palacio no permitirá altares de insignias en los templos la próxima Semana Santa ni exponer imágenes a la veneración de los fieles entre el Jueves y el Sábado Santo

Si el párroco (y el director espiritual, si fuera otra persona) lo juzga conveniente, las hermandades pueden entronizar las imágenes titulares en altares efímeros de culto, siempre y cuando no afecten al buen desarrollo de las celebraciones del Triduo Pascual

Las imágenes pueden exponerse en veneración extraordinaria, previa solicitud a la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, a propuesta del cabildo de oficiales de la hermandad y con el visto bueno del director espiritual (y del párroco, si fuera otra persona) excepto Jueves, Viernes y Sábado Santo

La Archidiócesis de Sevilla ha remitido a las hermandades sevillanas una nota con una serie de indicaciones especificando el modo en que deberá celebrarse la próxima Cuaresma y Semana Santa, mediatizadas por la incidencia derivada de la crisis sanitaria derivada de la incidencia de la pandemia en la que nos encontramos inmersos. Unas semanas en las que Palacio insta a utilizar las nuevas tecnologías que “nos permiten, en estos tiempos de confinamientos y aforamientos, que las celebraciones y actos de las hermandades puedan ser transmitidos a los hermanos con costes muy económicos y sin límites geográficos”, siendo un “gran apoyo que las hermandades están aprovechando muy bien y así debe seguir siendo, pues los principales beneficiarios son los enfermos, los ancianos y las familias que vivan lejos”, aunque subrayando que “siempre que se pueda y teniendo en cuenta las prescripciones sanitarias, no descuidemos la participación presencial para tener un encuentro más personal e íntimo con el Señor”.

Marcelino Manzano, delegado diocesano de Hermandades y Cofradías ha expresado que dichas indicaciones incluyen un devocionario para los actos de piedad que oportunamente se celebren en sustitución de los actos de culto externo, suspendidos por monseñor Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla, en su decreto del 29 de diciembre pasado. “El uso de los textos de estas oraciones no excluye, evidentemente, aquellas oraciones que expresamente indiquen las reglas o la costumbre de la hermandad. Sí es importante que en ningún caso se obvie mencionar la intención común de oración, análoga a la intención de la estación de penitencia de otros años”, resaltó.

Las circunstancias actuales impiden organizar este año los tradicionales retiros para hermanos mayores y para juntas de gobierno. “No obstante, emplazamos a todos los cofrades a participar en los eventuales retiros o actos cuaresmales que se lleven a cabo en las parroquias, además de los que cada hermandad, de acuerdo con su director espiritual, pueda celebrar”. En esta línea, Manzano exhortó a las hermandades no penitenciales a llevar a cabo los actos de piedad propuestos, “en orden a una fructuosa participación en el Triduo Pascual, conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. De esta manera, todas las hermandades de penitencia, sacramentales y de gloria de la Archidiócesis se unirán en la plegaria común”.

Un nuevo hito para las hermandades y cofradías

Aunque para todos es doloroso tener que aceptar la imposibilidad de celebrar actos de culto externo – expresa Marcelino Manzano – no olvidemos que estas decisiones y medidas extraordinarias son conducentes a colaborar en la atenuación de la expansión de la pandemia.

“La rica historia de fe de nuestras hermandades y cofradías encuentra aquí un nuevo hito, asumiendo la situación actual de nuestro mundo con serenidad y esperanza y uniendo sus actos de piedad y penitencia al sacrificio de Cristo en la Cruz, que carga sobre sí nuestras enfermedades, pecados e interrogantes, y sobre los cuales brillará la luz pascual de su Resurrección. Aunque estos actos de piedad y penitencia no puedan realizarse este año en las calles como prescriben nuestras reglas y la hermosa tradición heredada por las hermandades, ello no significa que no sigan constituyendo el momento privilegiado para los hermanos de la hermandad crezcan en el amor a Dios y en la conversión de sus pecados, en comunión con la Pasión del Señor y las lágrimas de la Santísima Virgen María”.

Indicaciones

Respecto a la Cuaresma, la archidiócesis pide “celebrar en todo lo posible los cultos de reglas cumpliendo las indicaciones sanitarias”, precisando que “es ocasión de fomentar la celebración comunitaria del sacramento de la penitencia con confesión individual”. Además indica que “dado que están impedidos los actos de culto externo” se deben remplazar “por una celebración de la Palabra (usando el rico repertorio de los leccionarios de Cuaresma), o el rezo del vía crucis, del santo rosario o de la corona dolorosa”.

En relación a la Semana Santa, el texto impone que “no se expondrán las insignias y otros enseres al modo como tradicionalmente se hace en el día de la estación de penitencia (lo que coloquialmente conocemos como “altares de insignias”). Si las hermandades o consejos organizan algún tipo de exposición de estos enseres, es preferible usar otras salas al efecto”. Añade la nota que “si el párroco (y el director espiritual, si fuera otra persona) lo juzga conveniente, las hermandades pueden entronizar las imágenes titulares en altares efímeros de culto, siempre y cuando no afecten al buen desarrollo de las celebraciones del Triduo Pascual que, recordemos, es el verdadero centro de la fe de los cristianos en los días de Semana Santa y auténtico sentido de las estaciones de penitencia y actos piadosos de las hermandades y cofradías”.

El texto insta a “celebrar en todo lo posible los actos de culto que las reglas prescriban y que las disposiciones normativas permitan, con las oportunas adaptaciones”, indicando que “las imágenes pueden exponerse en veneración extraordinaria, previa solicitud a la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, a propuesta del cabildo de oficiales de la hermandad y con el visto bueno del director espiritual (y del párroco, si fuera otra persona)” aunque “deberán exceptuarse los días del Triduo Pascual por su especial carácter litúrgico: el Jueves Santo se dedicará a la adoración eucarística; el Viernes Santo, a la adoración de Cristo en la Cruz; y el Sábado Santo, hasta que no se celebra la Vigilia Pascual, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor”.

“En el día de la estación de penitencia -expone- puede celebrarse el acto de piedad y oración”, si bien habrá de tenerse “en cuenta la intención común que allí se indica, de manera que, como todos los años, las hermandades y cofradías de la Archidiócesis de Sevilla se unan en una misma plegaria al Señor”. Adicionalmente prevé que “las celebraciones litúrgicas del Domingo de Ramos y del Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo y Vigilia Pascual) deben quedar reservadas a la parroquia, salvo en aquellos lugares donde sea costumbre consolidada realizarlas en la sede canónica de la hermandad o donde, con la anuencia del párroco, y de forma excepcional dadas las actuales circunstancias, pueda obtenerse un gran beneficio pastoral. La parroquia, como comunidad de fieles que profesan la misma fe, celebran los sacramentos y se entregan al servicio de los más pobres, y a la que la hermandad pertenece, constituye el lugar idóneo para celebrar, con toda la familia parroquial y en íntima comunión con Cristo, los grandes misterios de la redención humana que las hermandades y cofradías conmemoran en estos días”.

Más en concreto, el texto precisa que “las hermandades se unirán a su parroquia en la Misa del Domingo de Ramos”, el Jueves Santo “las hermandades se unirán a su parroquia en la Santa Misa de la Cena del Señor” y en “las sedes canónicas donde haya reserva del Santísimo, que la hermandad adore el Santísimo Sacramento, podrá preparar altares con austera solemnidad a tal efecto”, enfatizando que “para favorecer la adoración silenciosa y prolongada a Jesús Sacramentado propia de ese día, sería conveniente organizar una hora santa u otro acto de oración”. En la Madrugada, “después de la medianoche del Jueves Santo, se proseguirá la adoración al Santísimo Sacramento, si bien se realiza sin solemnidad, pues ya ha comenzado el día de la pasión del Señor”, aclarando que “durante esta noche las hermandades pueden realizar algún acto de piedad propio del Viernes Santo”.

El Viernes Santo, “las hermandades se unirán a su parroquia en la Celebración de la Pasión del Señor. Tras ella, pueden tenerse en las sedes canónicas de las hermandades diversos actos de piedad: ejercicio del Vía Crucis, adoración de las cinco llagas de Jesús Crucificado, ejercicio de las Siete Palabras de Ntro. Señor Jesucristo en la cruz, rezo de la corona de los siete dolores de la Santísima Virgen María”. Durante el Sábado Santo, “la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección”. Por tanto, “la hermandad puede realizar de forma comunitaria el rezo de Laudes según los textos del Oficio Divino. Igualmente, otra hora canónica (Tercia, Sexta, Nona)” y “también pueden tenerse diversos actos de piedad, como la lectura evangélica del relato de la Pasión o el ejercicio del vía crucis”. Finalmente, el texto indica que “las hermandades se unirán a su parroquia en la celebración de la Vigilia Pascual”.

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