Sevilla

Paquili culmina el palio de la Virgen de las Angustias de Aználcazar

La Junta de Gobierno de la Hermandad de Santiago Apóstol decidió emprender en 2017, debido a su mal estado de conservación, motivado, además de por la antigüedad de la pieza, por las desafortunadas intervenciones que ha sufrido a lo largo de estos años, la restauración de una de los enseres más emblemáticos de la Hermandad, el palio que en 1924 bordara Juan Manuel Rodríguez Ojeda para María Santísima de las Angustias.

La pieza, en origen era de menor tamaño al actual, y estaba formada por cuatro bambalinas bordadas en oro sobre terciopelo azul noche, adaptadas al antiguo paso, de menor tamaño al actual y sostenido por sólo 10 varales. Estaban rematadas por fleco de cordoncillo de oro y en el centro figuraba el antiguo escudo de la hermandad.

En la década de los años 40 o 50 se adquirieron unas nuevas andas acordes con el tamaño habitual, por lo que el palio hubo de ser adaptado, añadiendo piezas a los paños delantero y trasero que no concuerdan en diseño ni calidad con la pieza original. Al mismo tiempo, se adaptó también a los 12 varales que lleva actualmente, realizando nuevos paños para este menester. Respecto al techo de palio, su factura es mucho más reciente que el resto de bordados, y tampoco concuerdan en diseño y calidad de los materiales con el conjunto de la obra.

Por todos estos antecedentes, se elaboró un proyecto de intervención a cargo del taller del bordador Francisco Carrera Iglesias, el cual fue presentado en Cabildo General de hermanos del pasado mes de mayo, siendo respaldado por su parte. El proyecto, que comenzó con la presentación del nuevo techo de palio y posteriormente de la frontal y la trasera, acaba de culminar con la recuperación de las bambalinas laterales, se ha realizado pausadamente, sin que su realización afectase al normal desarrollo de cultos y actos anuales de la hermandad.

La propuesta del taller de Francisco Carrera constaba, por un lado, de la realización de un nuevo techo de palio, bordado en oro y con un diseño acorde con el conjunto. Estaría presidido por el escudo actual de la hermandad, ocupando la parte central. También consta de una cenefa perimetral de roleos, presentando un motivo más prominente en las esquinas y el centro de cada lado.

En el caso de las bambalinas, se procedido a recuperar y restaurar todas las piezas originales de Rodríguez Ojeda, descartando los añadidos posteriores, y adaptándolas al tamaño actual mediante la inclusión de nuevas piezas, todo ello acorde con el diseño original, intentando recuperar la impronta de aquel palio de reducidas dimensiones, y sin perder su esencia, por ejemplo, recuperando la crestería y manteniendo el escudo primitivo y la proporción de su longitud.

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