Bajo un palio de malla, 💙 Opinión

Aprender a contemplar a María

En los nuevos tiempos que corren toca adaptarse y tomar medidas extraordinarias. En esta mal llamada “nueva normalidad” a las hermandades y cofradías les toca reinventarse en su vuelta progresiva a su vida y actividad interna. Uno de los casos principales es el desarrollo ante la imposibilidad de realizar besamanos, de lo que se ha denominado como exposiciones para la veneración y contemplación de María Santísima. Esta adaptación del culto que no es nueva si no que podríamos considerar recuperada ya se ha podido observar en numerosos pueblos con sus patronas y en casos más conocidos como en dos de las Esperanzas de Sevilla, la Trinidad y Triana, algunas de una forma más justificada que otras.

Esta forma de culto, si no se abusa de ella, puede tener una esencia y misión especial. El objetivo de las cofradías es acercar a la Virgen a sus fieles y devotos y es ahí donde se puede convertir en una auténtica catequesis. El contemplar los dolores o gozos de María mirando a la Imagen puede ser personalmente mucho más enriquecedor que besarle la mano. Fijarse en los ojos de la Virgen, poder rezar un tiempo mucho más extenso sin que nadie pase por delante, sentirla cerca, darle las gracias o pedirle con tranquilidad, sin prisas, puede convertirse en una auténtica experiencia de fe mariana mucho más fructífera que los escasos segundos que puedes pasar delante de Ella en algunos besamanos.

A alguno les parecerá una chorrada ya que esto se puede hacer en sus altares, sin embargo, es el tener físicamente más cerca a la Imagen lo que puede llevar a muchos devotos a una verdadera oración. Por tanto, nos toca aprender a contemplar a María, a rezar el Rosario a sus plantas y saber quererla y amarla sin necesidad de tocarla, simplemente contemplándola y venerándola.

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