Pedro Gutiérrez Herrera presenta su candidatura a hermano mayor del Huerto con un proyecto continuista basado en la formación, la cercanía y el fortalecimiento de la vida de hermandad

El actual tesorero de la corporación concurrirá al cabildo de elecciones del próximo 6 de junio con una propuesta orientada a consolidar la línea desarrollada durante los últimos ocho años

La Hermandad del Huerto afrontará el próximo mes de junio un nuevo cabildo de elecciones en el que concurrirá como único candidato a hermano mayor Pedro Gutiérrez Herrera, actual tesorero de la Junta de Gobierno presidida por Francisco José Figueroba Ruiz, quien ha dado a conocer una extensa carta de presentación dirigida a los hermanos en la que expone las líneas fundamentales de un proyecto marcado por un claro signo continuista y por la voluntad de consolidar el trabajo desarrollado por la corporación durante los últimos años.

La candidatura se inserta en una línea de estabilidad institucional que pretende dar continuidad al rumbo mantenido por la hermandad durante el mandato de Figueroba, una etapa definida por una intensa actividad en los ámbitos patrimonial, cultual, evangelizador y misional, reforzando de manera notable la proyección interna y externa de la corporación dentro del panorama cofrade cordobés.

La figura de Pedro Gutiérrez Herrera aparece estrechamente vinculada a buena parte de los proyectos desarrollados en este periodo, circunstancia que refuerza el carácter continuista de una propuesta concebida desde el reconocimiento al trabajo realizado por las juntas precedentes y, especialmente, por la actual dirección de la hermandad.

Una trayectoria ligada a la vida cotidiana de la corporación

La vinculación del candidato con la hermandad se remonta a una edad temprana, manteniendo desde entonces una participación constante y prolongada en distintos ámbitos de la vida corporativa.

Desde finales de la década de los noventa forma parte de la cuadrilla de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto, desarrollando una relación directa y continuada con uno de los grandes referentes devocionales de la cofradía, mientras que en el ámbito organizativo ha desempeñado responsabilidades dentro de la actual Junta de Gobierno como vice tesorero y posteriormente como tesorero, adquiriendo un profundo conocimiento de la estructura y funcionamiento interno de la corporación.

Su implicación continuada se ha visto reflejada igualmente en su participación como nazareno durante el último año, evidenciando una dedicación que trasciende el ámbito estrictamente institucional y que conecta con una presencia activa en la vida cotidiana de la hermandad.

Asimismo, Pedro Gutiérrez Herrera pertenece también a la Hermandad del Silencio, ampliando así su experiencia dentro del contexto cofrade de la ciudad.

Una candidatura concebida desde la continuidad y el crecimiento espiritual

En la carta de presentación difundida entre los hermanos, el candidato define su proyecto no solo como un programa de gestión, sino como una forma concreta de entender la hermandad, concebida como una auténtica familia de creyentes llamada a crecer en fe, fraternidad y servicio bajo el amparo de sus Sagrados Titulares.

Lejos de plantear cualquier ruptura con la línea desarrollada hasta ahora, Pedro Gutiérrez Herrera subraya expresamente el agradecimiento hacia las juntas anteriores y especialmente hacia la actual, destacando el esfuerzo realizado en la consolidación del patrimonio, la vida cultual y la presencia de la corporación tanto en el barrio como en la realidad cofrade cordobesa.

En este sentido, recupera una reflexión de los Obispos del Sur de España, publicada con motivo del trigésimo aniversario del último viaje apostólico de Juan Pablo II a Andalucía, en la que se definía a las hermandades como “talleres de santidad y templo espiritual”, una expresión que el candidato sitúa como eje inspirador de su propuesta.

La candidatura sostiene así la necesidad de construir una corporación donde el crecimiento humano y espiritual de los hermanos se sitúe por encima de cualquier otra consideración, defendiendo una hermandad donde la estación de penitencia del Domingo de Ramos sea consecuencia natural de una vida cristiana cultivada durante todo el año.

Cuatro líneas maestras para el futuro del Huerto

El proyecto presentado por Pedro Gutiérrez Herrera se articula en torno a cuatro grandes líneas maestras que pretenden estructurar la vida ordinaria de la hermandad durante los próximos años.

La primera de ellas sitúa al hermano como centro de toda la acción corporativa, apostando por una mayor cercanía, acogida y convivencia, con el propósito de evitar que ningún integrante de la hermandad quede reducido a un simple nombre dentro de un listado administrativo.

La segunda línea de actuación se centra en el fortalecimiento de la vida de fe, mediante cultos cuidados, formación cristiana coordinada con la parroquia y una intensificación de la vida sacramental, defendiendo la idea de una hermandad concebida como espacio permanente de aprendizaje cristiano.

El tercer eje gira en torno al patrimonio heredado, proponiendo conservar, restaurar y enriquecer el legado material recibido desde criterios de rigor, prudencia y respeto hacia quienes precedieron a la corporación y hacia quienes deberán recibirla en el futuro.

Finalmente, la candidatura plantea una hermandad “con las puertas abiertas”, reforzando tanto la comunicación presencial como la digital, potenciando unas redes sociales vivas, jornadas de convivencia y una gestión económica diversificada que permita desarrollar proyectos sin comprometer el futuro de la corporación.

La acogida, la formación y el acompañamiento como prioridad

En uno de los pasajes centrales de su carta, Pedro Gutiérrez Herrera insiste en que ninguno de los objetivos planteados tendría verdadero sentido sin un crecimiento humano y espiritual del cuerpo de hermanos, reivindicando la acogida, la formación y el acompañamiento como prioridades fundamentales de la vida cotidiana de la hermandad.

Para ello, recupera las palabras pronunciadas por el papa León XIV durante el Jubileo de las Cofradías celebrado el 18 de mayo de 2025 en la Plaza de San Pedro, donde agradeció a las hermandades mantener vivo “el gran patrimonio de la piedad popular” y las animó a convertirse en una Iglesia unida y en instrumento de reconciliación.

A partir de esa reflexión, el candidato defiende una hermandad basada en la participación activa de sus miembros, con especial atención a la bienvenida de nuevos hermanos, el fortalecimiento de la formación cristiana coordinada con la parroquia, el impulso del Grupo Joven y la consolidación de encuentros y espacios de convivencia capaces de reforzar el sentimiento de pertenencia a la corporación.

Celebración, formación y caridad como ejes de la vida de hermandad

La candidatura concede también un papel destacado a la comunicación interna y externa de la corporación, apostando por canales digitales cercanos y profesionales y por unas redes sociales concebidas como herramientas de acompañamiento cotidiano de la fe y de la vida ordinaria de la hermandad.

En ese contexto, Pedro Gutiérrez Herrera subraya expresamente que los ámbitos de celebración, formación y caridad —señalados por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, como pilares fundamentales para las hermandades de la diócesis— deben constituir igualmente los ejes vertebradores de la vida ordinaria del Huerto.

Del mismo modo, el candidato manifiesta su adhesión al camino sinodal impulsado por el prelado cordobés a través de la carta pastoral “Bien sabía lo que iba a hacer”, apostando por una Iglesia más participativa, corresponsable y misionera, donde la escucha, el discernimiento, la transparencia y el servicio formen parte de la cultura cotidiana de la corporación.

Ocho años de intensa actividad bajo el mandato de Figueroba

La candidatura de Pedro Gutiérrez Herrera se produce tras una etapa de intensa actividad corporativa bajo el mandato de Francisco José Figueroba Ruiz, marcada especialmente por la conmemoración del cincuenta aniversario de la refundación de la hermandad.

Durante este periodo se desarrolló un amplio programa de actos de carácter cultual, evangelizador y extraordinario, entre los que destacó la misión celebrada en el Polígono del Guadalquivir, concebida como una importante acción de proyección pastoral de la corporación.

Especial relevancia adquirió igualmente la salida extraordinaria de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto, convertida en uno de los grandes hitos de la efeméride, así como la misa de fundación celebrada en la Catedral de Córdoba junto a la Virgen de la Candelaria, reforzando los vínculos históricos y espirituales de la hermandad.

A ello se sumó además la celebración de un Vía Crucis extraordinario del Amarrado a la Columna, configurando un calendario de actos que puso de manifiesto la capacidad organizativa y la vitalidad institucional de la corporación durante este periodo.

La culminación del paso de palio y la proyección futura de la hermandad

En el ámbito patrimonial, uno de los principales hitos del mandato de Figueroba ha sido la culminación del bordado del paso de palio de la Virgen de la Candelaria, una obra de gran relevancia artística que ha permitido completar uno de los grandes proyectos patrimoniales de la hermandad.

La finalización de este conjunto ha supuesto la culminación de un prolongado proceso artístico, dotando a la corporación de una pieza de enorme importancia dentro de su patrimonio procesional y consolidando una línea de trabajo marcada por el impulso patrimonial y la proyección estética de la cofradía.

Una candidatura marcada por la continuidad y la participación de los hermanos

En el tramo final de su carta, Pedro Gutiérrez Herrera realiza una llamada directa a la participación activa de los hermanos, especialmente de aquellos que puedan sentirse alejados de la vida cotidiana de la corporación, reivindicando que cada integrante posee un lugar propio e insustituible dentro de la hermandad.

El candidato sostiene que la implicación en los cultos, convivencias, grupos de trabajo, actividades ordinarias o espacios de encuentro constituye un elemento esencial para fortalecer el sentimiento de pertenencia y mantener viva la identidad colectiva del Huerto, reclamando expresamente la confianza, la oración y la participación de los hermanos en esta nueva etapa que la corporación se dispone a afrontar.