La historia de las “manchas” de La Macarena
La entrega semanal de Cofrades 24/7 trajo, entre sus protagonistas, al restaurador de la Esperanza Macarena, Pedro Manzano, quien habló en profundidad de la labor realizada, e incluso, de la posible presión a la que podía haber estado sometido en un proceso tan mediático.
“Esa cuestión estaba presente en todo momento”, comenzó relatando, para recordar que “veníamos de ese problema, de esa incertidumbre”. E incidió en que el plazo de los trabajos era abierto, poniéndose como primera fecha la que, a la postre, se ha cumplido, la del besamanos de la Virgen.
La presión
De no haberse cumplido ese primer objetivo, el segundo ya implicaba irse hasta la Cuaresma de 2026, tal y como explicaba el restaurador.
De ese modo, Manzano admitía que “ahí hay presión, también estábamos atravesando un proceso electoral, con tres candidaturas, eso también estaba ahí”. Si bien destacaba que “yo entraba a trabajar, cerraba la puerta y la presión se quedaba fuera”.
El resultado
“He conseguido estar trabajando sobre la imagen como hay que hacerlo. Es decir, con rigor, con tranquilidad, midiendo muy bien los pasos que se han ido dando, reflexionando mucho sobre lo que estaba haciendo y lo que había que hacer”, apuntó el restaurador.
Al hilo de lo que Manzano precisaba que, “afortunadamente, eso me ha permitido llegar al primer objetivo, que ha sido el de los cultos y que la imagen recobre toda su belleza, esa potencia de su mirada. En fin, todos los adjetivos que queramos atribuirle, porque realmente es que son así”.





