El viernes 23 de junio, la hermandad del Nazareno de Cantillana celebró cabildo en la ermita de San Bartolomé, durante el cual, Pedro Manzano Beltrán informó a los hermanos del estado de conservación de la venerada imagen tras un importante estudio que este reconocido restaurador ha realizado. Los hermanos por unanimidad aprobaron la propuesta de actuación sobre la imagen que según informó, se encuentra en un deficiente estado en cuanto a su estructura interna, así como con deficiencias en su policromía.
La restauración se prolongará durante unos diez meses aproximadamente y consistirá en la consolidación de toda la estructura interna, la eliminación de elementos metálicos como clavos, la eliminación de repintes, barnices y suciedad de la policromía; una nueva base o peana para afianzar la estabilidad de la imagen que contará con unas cogidas exteriores para los traslados en privados del Señor. Nuevo mecanismo de articulación de los brazos y recuperación del movimiento en los hombros; nueva forma de cogida de la cruz y nuevos sistemas de sujeción de las potencias y corona de espinas. También se procederá a la digitalización en 3D para garantizar la conservación de la imagen de cara al futuro.
El encargado de efectuar estos trabajos será el reconocido restaurador sevillano Pedro Manzano, especialista en Conservación y Restauración de Obras de Arte desde el año 1984. Desde entonces hasta la actualidad ha venido ejerciendo profesionalmente para la administración especializada e instituciones del patrimonio histórico de la Junta de Andalucía, como el Museo de Bellas Artes de Sevilla, la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía y sus respectivas delegaciones provinciales en Cádiz, Huelva y Sevilla; en el Patronato de la Alhambra y el Generalife, así mismo para Instituciones y organismos del patrimonio histórico de titularidad no pública, como Hermandades, Cofradías, Comunidades Religiosas e Iglesias.
Ha sido coordinador de material ligneo en la intervención que el IAPH realizó en los bienes muebles de la capilla del palacio de San Telmo, en Sevilla. 2009-2010; miembro de la Red de Expertos del Proyecto Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio Cultural y Natural concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación desde el año 2010.
A lo largo de su carrera ha efectuado trabajos de restauración en importantes imágenes como el Santísimo Cristo de las Tres Caídas y la Virgen de la Esperanza de Triana, el Cristo de la Exaltación de Santa Catalina y la Virgen de las Lágrimas, el Señor de las Tres Caídas de San Isidoro, las imágenes de la hermandad de las Siete Palabras, el Cristo de la Fundación de Los Negritos, la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso y el San Juan de la Hermandad del Gran Poder; el Señor de la Oración en el Huerto y la Virgen del Rosario de Montesión, la Soledad de san Buenaventura, El Cristo de la Salud y la Virgen del Mayor Dolor de la Carretería, el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Hiniesta entre otras de la capital.
Y fuera de Sevilla entre un sinfín de trabajos, destaca la restauración de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Priego de Córdoba; del Grupo escultórico de las Siete Palabras del Oratorio de la Santa Cueva de Cádiz, obras de Gandulfo y Vaccaro. S. XVIII; Y de la Virgen de los Dolores de los Servitas, de Montes de Oca de dicha ciudad; Los Nazarenos de San Fernando, Aracena, Jerez de la Frontera, Osuna, Marchena, Écija o la Palma del Condado, la Virgen de los Dolores de Osuna y el Crucificado de la Misericordia de esta mima localidad, obra de Juan de Mesa; la Asunción de Cantillana, el Cristo de las cadenas y la Virgen de los Dolores de la hermandad de los Judíos de Huelva, el Cristo de la Columna de Lucena o la Virgen de la Capilla, Patrona de Jaén.
Una actuación necesaria que vendrá a subsanar el deterioro que a lo largo del tiempo ha sufrido una imagen atribuida a Pedro Roldán o a su círculo en la segunda mitad del siglo XVII que, como apostilló Manzano Beltrán, destaca por su excelente calidad artista, así como por la gran devoción que despierta entre todos los cantillaneros.
Festividad del Dulce Nombre de Jesús
En el quinto punto del cabildo se trató sobre la celebración de la onomástica de Nuestro Padre Jesús, el 3 de enero. Los hermanos por unanimidad aprobaron también la recuperación de la Función religiosa el 3 de enero, Festividad del Dulce Nombre de Jesús, que hasta hace unos años se estuvo celebrando, así como su inclusión en las reglas de la hermandad y de un besamanos al Señor.
Esta fiesta fue instituida en el siglo XV siendo celebrada de manera local en las actuales Alemania, Escocia, Inglaterra y Bélgica. Antes de su institución, la fiesta era una celebración popular que se fechaba durante el domingo entre el 1 y el 6 de enero. En 1721 la fiesta fue elevada a celebración de la iglesia universal.
El surgimiento de la veneración al Santísimo Nombre de Jesús se remonta a las celebraciones litúrgicas del siglo XIV. San Bernardino de Siena, en el siglo XV, junto a sus discípulos, propagaron el culto al Nombre de Jesús y un siglo después, hacia 1530, el Papa Clemente VII concedió por primera vez a la Orden Franciscana la autorización para la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús. Finalmente, también fueron aprobadas las cuentas de los ejercicios 2021 y 2022.





