¿Peligra el modelo actual de las cruces de mayo?

La polémica está servida y de momento continúa. El motivo de la misma no ha sido otro que el anuncio del ayuntamiento de Córdoba este fin de semana de qué va prohibir las verbenas en el centro y el casco histórico de la ciudad. Una decisión que provocó casi de inmediato la respuesta de la agrupación de cofradías por medio de un comunicado, misma vía que había utilizado el consistorio. 

Y de comunicado en comunicado, la primera comparecencia para hablar sobre el asunto en cuestión ha sido la del teniente de alcalde de Presidencia, Miguel Ángel Torrico. Ha sido tras la celebración de la junta de gobierno local, cuando éste ha valorado lo que está sucediendo con el botellón, al cual ha catalogado de «problema sociológico».

Y la solución al mismo parece que pasará por limitar este tipo de celebraciones en las que el alcohol es el protagonista. De ese modo, el concejal ya ha adelantado que las barras que se instalarán durante las celebraciones navideñas tendrán un horario limitado hasta las 8:00 de la tarde y no hasta la medianoche, como se anunció por parte del propio equipo de gobierno hace apenas una semana.

Pero la cuestión de fondo no está en las verbenas si no en lo que viene, que no es otra cosa que la celebración de las Cruces de mayo, donde el botellón lleva años erigiéndose como un problema. Torrico ya ha apuntado que se abordará en la comisión de cruces, que tendrá lugar el próximo 21 de octubre. A la par que ha abogado por afrontar el problema a largo largo plazo. Asimismo, el edil ha indicado que hay dos cruces problemáticas en este sentido, una sería la de Conde de (Priego) y otra la de Capuchinos, las que montan el Resucitado y la Paz. 

En el fondo del asunto, parece subyacer un cambio de modelo significativo en esta celebración, ya que para empezar el botellón no afecta a estas dos cruces en exclusiva dentro del propio casco histórico y el centro de la ciudad. Además queda la sensación de una cierta demonización de las hermandades para las que a fin de cuentas las Cruces son una de sus principales fuentes de ingreso y solo se dedican a montar sus barras y organizarlas, mientras que la erradicación del botellón no está propiciado por las cofradías (al contrario, son las mayores perjudicadas) y debe ser la policía la que se encargue de evitarlo, además de las respectivas ordenanzas municipales respectivas sobre la materia.