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Pérez Indiano emociona con su espléndido cartel de Semana Santa sobre Jesús de Medinaceli

La obra plasma misterios tan simbólicos como la Trinidad o Pentecostés en un amalgama maravilloso de luces y formas

El pintor José Tomás Pérez Indiano ha presentado hace unos minutos el sobrecogedor cartel de Semana Santa 2021 de Jesús de Medinaceli (Madrid). La excepcional obra pictórica, ha explicado el artista, centra su simbolismo en la Santísima Trinidad, que es el origen de la advocación trinitaria del Señor. Los extractos de los escritos del cartel son del sacerdote sevillano Antonio Romero Padilla.

Cartel Semana Santa Jesús de Medinaceli 2021 | José Tomás Pérez Indiano

De esta manera, Dios Padre aparece representado en el Triángulo que rodea la cabeza del Señor, y en el cual se integra el siguiente fragmento del Evangelio de San Juan: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, no morirá para siempre” (San Juan 11, 25).

Dios Hijo ocupa el centro del lienzo, recreado en el Señor de Medinaceli, describe Indiano. Se presenta majestuoso, regio y con un haz de luz en los labios, como conteniendo una palabra de amor para cada persona.

La mirada del Señor se muestra tal y como la encuentran sus colas del primer viernes de marzo y de cada final de semana del año. Jesús de Medinaceli se muestra presidiendo su Iglesia, imponente desde lo alto del presbiterio con una mirada que es altar de fe y promesas, detalla el artista.

La otra mirada del Señor en esos ojos grandes de Pantocrator. Como los que lograban pintar, tras noches de ayuno y vigilia, los pintores de los iconos orientales y los frescos románicos.

Las manos del Señor son verdad y camino de devotos hacia el Padre. Manos que sostienen el orbe, emergiendo de tanto dolor, en un universo creado por Dios y bendecido por el don del Espíritu Santo (evocando así mismo Pentencostés y el fuego latente de la fe como las candelas del Rocío). Asimismo Indiano retrata España con pan de oro, indicando tierra dorada y bendecida por Dios.

El poder de esa mirada, comenta el cartelista, y de esas manos atadas con el cíngulo blanco y capuchino de los tres votos (pobreza, castidad y obediencia), se ve salpicado por la sangre de tanto dolor que vemos a diario en los pasillos de los hospitales, en los centros de mayores, en las familias que no pueden verse, en las ilusiones segadas con la guadaña sin templar de la muerte.

«Habrá un mañana y volverá la alegría como en los tiempos mesiánicos que promete el profeta Isaías: ‘El lobo y el cordero pastarán juntos; y el león, como el buey, comerá paja’ (65, 25). Sobre las cenizas del corazón herido de los madrileños», narra Indiano. Estas palabras explican cómo el bien reinará sobre el mal, representado en la obra en el diablo que toca la melodía de la muerte.

Seguidamente, las calaveras asoman y tientan en la zona inferior del cartel, campando a sus anchas y tocando esas mismas sintonías fúnebres «en un canto triste al que nos estamos acostumbrando», dice el artista, quién hace un guiño a El Bosco al atreverse la calavera a rozar prácticamente la mano del Señor.

Y finalmente tenemos ese monte sagrado de Dios, que conjuga la Vida y la Muerte. Ese monte muestra a todos los que vienen del Padre, vuelven al Padre y son, en definitiva, Don De Dios.

Pérez Indiano ha concluido su reflexión con estas palabras: «Este es mi cartel y así lo he soñado junto al Señor. Espero que os guste. ¡Es todo vuestro!»

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