El pasado fin de semana, la aldea del Rocío se volcó con la Hermandad filial de Pilas, que llegaba con su Simpecado, entronizado en su carrera, tras hacer la peregrinación extraordinaria en este año tan especial, donde cumple 375 años de amor a la Patrona de Almonte del pueblo del Aljarafe.
A su llegada, ante de postrarse a los pies de la Santísima Virgen, el Hermano Mayor hizo entrega de un presente para la Madre de Dios en forma de rostrillo. En este caso, un rostrillo que la Virgen tenía desaparecido en los años 30 del pasado siglo XX, que era fechado por el estilo y bordados en 1830, y que formaba parte del conjunto de los Montpensier.
Tal y como ha informado la Hermandad, la obra «lleva más de treinta piezas de esos años, adquiridas en anticuarios que tenían ropas sacras antiguas, más de 200 espejuelos de diversos tamaños, todos antiguos, también del siglo XIX, su valor radica en que son cristales de roca de estrass, facetados artesanalmente a mano, niquelados por debajo y montado en plata». Además, «las piezas que faltaban, según la ampliación de la foto, se han reproducido bordadas en oro fino, según las técnicas que se veían que estaban realizadas».
Se ha realizado en tisú de plata tejido en seda, de las antiguas ropas de los bueyes de la carrera, estrenados en el año 2000, coincidiendo con el 350 aniversario. Ha sido confeccionada por el pileño, Javier Anguas Porras.





