Una obra que rescata el patrimonio histórico de la Patrona
La localidad de Puente Genil ha vivido un acontecimiento destacado con la bendición del nuevo manto de la Inmaculada Concepción Coronada, una pieza que constituye la última creación del bordador cordobés Antonio Villar y que fue presentada al culto en la jornada de ayer. La obra, confeccionada en oro fino sobre terciopelo azul turquesa, supone la recuperación de un patrimonio textil ligado a la historia devocional de la Patrona.
Según detalla el taller de Villar, la intervención ha consistido en rescatar y trasladar antiguos bordados del siglo XIX, que procedían de un conjunto litúrgico compuesto por capa, casullas y dalmáticas. Dichas piezas, aunque conservaban un notable valor artístico, se encontraban en un estado que impedía su uso y formaban parte, en origen, de un manto histórico de la misma advocación.
Una iniciativa sufragada por una familia devota
La realización del nuevo manto ha sido posible gracias a la aportación económica de una familia devota, que decidió asumir íntegramente el coste de los trabajos. Su gesto ha permitido que el conjunto recuperado vuelva a incorporarse al ajuar de la Virgen, ahora plenamente restaurado y reconfigurado para su uso litúrgico.
El bordador ha expresado públicamente su agradecimiento a Clemente Rivas y Javier Aguilar, quienes confiaron en su taller para acometer un proyecto de esta envergadura, destinado a engrandecer el patrimonio cofrade de la corporación.






La firma artística de Antonio Villar
Para Villar, este estreno constituye un hito dentro de su producción reciente, una obra que describe como “detonante” de una etapa marcada por la recuperación de piezas históricas mediante criterios de fidelidad, respeto y técnica depurada. La intervención se enmarca en su línea de trabajo centrada en revivir tejidos y bordados antiguos, otorgándoles un nuevo contexto sin alterar su esencia original.
El manto, concluido en noviembre de 2025, se incorpora así al conjunto de enseres relevantes de la Patrona de Puente Genil, devolviendo al culto una pieza que, tras décadas de deterioro, recupera su significado simbólico y artístico en la vida devocional de la localidad.





