La tercera actuación, realizada de madrugada, según apuntan determinadas fuentes de la Hermandad, alimenta las especulaciones sobre los cambios drásticos en el rostro de la imagen. La corporación trata de apaciguar el revuelo exponiéndola en veneración extraordinaria
En un clima de desconcierto creciente entre hermanos y devotos, la Hermandad de la Macarena ha vuelto a intervenir la imagen de la Virgen de la Esperanza por tercera vez en menos de una semana, dos de ellas en apenas 24 horas, según han confirmado a Gente de Paz fuentes cercanas a la corporación hispalense. La última actuación, de carácter correctivo, se habría producido durante la madrugada del sábado al domingo, con la basílica ya cerrada al culto, y ha tenido como objetivo revertir parte de las modificaciones que, días atrás, alteraron el semblante de una de las devociones más universales de la Semana Santa.
La segunda intervención pública tuvo lugar a mediodía del sábado, cuando se realizaron ajustes en el rostro de la dolorosa, sustituyendo las pestañas por unas más pequeñas, con el propósito —según se dijo entonces— de ofrecer una imagen más natural. Sin embargo, la reacción del pueblo macareno no se hizo esperar. Numerosos fieles y hermanos, tras acudir a la sabatina vespertina o visitar el templo durante la tarde, expresaron su perplejidad y malestar al constatar un cambio significativo en la expresión tradicional de la Virgen que, sin ser tan radical como el apreciado durante la mañana, tras la primera exposición pública de la imagen, que propició una importante reacción en los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade, seguía resultando evidente.
Rectificación urgente en plena noche
La presión devocional y el clamor social han instado a la Junta de Gobierno a ordenar una nueva intervención de urgencia, que se ejecutó en total discreción durante la madrugada, apenas unas horas después de la modificación inicial. La acción nocturna buscaba restaurar el equilibrio emocional de una comunidad profundamente turbada por la alteración estética de su imagen más sagrada.
Según han explicado a Gente de Paz personas próximas al entorno de la hermandad, los trabajos de madrugada, realizados por Esteban Sánchez Rosado y Carlos Peñuela Jordán, consistieron en una tentativa de restaurar el rostro original de la dolorosa, revertiendo lo que internamente se ha calificado como una intervención “desacertada”. A pesar de ello, las últimas imágenes difundidas por la corporación han multiplicado las dudas: numerosos observadores, entre ellos expertos, fotógrafos y hermanos veteranos, han comenzado a hablar de posibles diferencias estructurales, e incluso se ha llegado a sugerir que podrían haberse empleado distintas mascarillas, ante la aparente dificultad de que una aplicación pictórica al óleo seque completamente en tan corto espacio de tiempo.
Una imagen sometida al escrutinio público
Fotografías comparativas han puesto en entredicho la fidelidad del rostro del sábado respecto al que ha sido venerado durante generaciones. Detalles como la curva de los párpados, la intensidad de la mirada o el volumen de los pómulos y el mentón han despertado sospechas, incluso entre los fieles más mesurados, que reconocen la dificultad de asumir que cualquier intervención, por mínima que sea, no afecte —aunque sea levemente— a la expresión general de la imagen. Como han señalado algunos devotos a este medio, “es imposible que tras una restauración, del calado que sea, la Virgen quede exactamente igual”.
Desde el entorno de la Hermandad de San Gil se insiste en que todas las actuaciones han buscado preservar el carácter original de la imagen, si bien la falta de información técnica detallada y el tratamiento comunicativo del asunto no han contribuido a calmar los ánimos. La propia hermandad, en un escueto comunicado emitido horas antes, reconocía que la imagen había sido repuesta al culto tras corregirse un “efecto indeseado” derivado del cambio de pestañas.
Veneración extraordinaria como gesto de transparencia
En un intento de recuperar la confianza del pueblo macareno, la Junta ha dispuesto la imagen a los pies del presbiterio, en una veneración extraordinaria que se extenderá hasta el martes 24 de junio. La Esperanza podrá ser contemplada de cerca por sus devotos en el siguiente horario:
- Domingo 22 de junio: de 9:30 a 21:00 horas.
- Lunes 23 y martes 24 de junio: de 8:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas.
Según han trasladado a Gente de Paz fuentes internas, la exposición busca devolver la serenidad a la vida de la hermandad y permitir un reencuentro íntimo con la Virgen, después de horas de enorme incertidumbre.
Un episodio que sacude el proceso electoral
La crisis se produce en pleno proceso electoral, con tres candidaturas aspirando a la dirección de la corporación. En este contexto, cualquier alteración de la imagen titular adquiere una carga simbólica, patrimonial y política de gran profundidad. Observadores consultados apuntan que la gestión del episodio puede tener consecuencias directas en la conformación de apoyos de cara a las elecciones.
Algunos sectores de la hermandad han pedido ya una auditoría interna que clarifique quién tomó las decisiones y bajo qué criterios, exigiendo transparencia en un momento de especial sensibilidad. Mientras tanto, el rostro de la Virgen continúa siendo escrutado por una Sevilla expectante, que aguarda con fervor, pero también con inquietud, el desenlace de uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de la Macarena.
Montaje fotográfico: Cinturón de Esparto





