Una propuesta artística presentada en la mañana del Martes Santo
La Hermandad del Silencio de Jaén ha dado a conocer los diseños correspondientes a los respiraderos y al faldón delantero del paso de palio de María Santísima Madre de Dios. Este acto supone la culminación del planteamiento artístico del paso de palio de la Hermandad, tras un proceso concebido “bajo el asesoramiento de Jesús Rosado y Rafael de Rueda”, siendo este último el responsable del “diseño final”, siguiendo el concepto creado por Álvaro Doctor Cabrera, autor conceptual de la totalidad del paso de palio.
Respiraderos de inspiración manierista con referencias al patrimonio jiennense
En lo que respecta a los respiraderos, el proyecto se articula siguiendo “claramente líneas manieristas”, quedando “enmarcados entre el moldurón del paso y un fleco de hilo de camaralla trenzado al pie”. Su configuración responde a una estructura compuesta por “una serie de costillas y tres ventanas con rejilla con unos marcos dorados”, en la que “predomina el color negro con detalles en dorado”.
Este conjunto no solo responde a criterios estéticos, sino que incorpora un marcado carácter simbólico y patrimonial, al constituir “un nuevo guiño a Jaén y su patrimonio”. En este sentido, los respiraderos “están inspirados en la parrilla de la obra que representa el martirio de San Lorenzo del museo catedralicio de Jaén”, una “pieza manierista atribuida por algunos autores a Sebastián de Solís”.
Un faldón de profundo simbolismo mariano
Por su parte, el faldón delantero mantiene “la estética y el sello de todo el conjunto”, desarrollando un lenguaje artístico coherente con el resto del paso. Su concepción toma como referencia una obra “del jerónimo Fray Francisco de Sigüenza”, vinculada al “gran centro de bordado que fue el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe de Cáceres”.
Sobre “un fondo negro”, la composición se articula en torno a “un gran medallón central, sostenido por dos ángeles de cuerpo entero”, en cuyo eje destaca “un ánfora con azucenas”, elemento que se identifica como “símbolo de la pureza de María Santísima Madre de Dios”.
El diseño incorpora además “otra serie de motivos florales en el conjunto que rememoran al hortus conclusus del Cantar de los Cantares”, reforzando así el contenido simbólico de la pieza. Todo el faldón aparece “en su parte inferior y laterales circundado por una cenefa decorada inspirada en la manga de una dalmática o tunicela”, completando un programa iconográfico de notable riqueza.
La culminación de un proyecto estético integral
Con la presentación de estos diseños, la Hermandad cierra el desarrollo conceptual de su paso de palio, integrando en él un discurso artístico que conjuga tradición, simbolismo y referencias patrimoniales, y que se inserta plenamente en la identidad estética de la corporación.





