La Basílica de San Pedro se convirtió este viernes en un escenario donde devoción, arte y emoción se entrelazaron de manera inigualable. En un acto que quedará grabado en la memoria de los cordobeses, se presentó el cartel de la Virgen del Socorro, obra del artista Raúl Muñoz Gallardo, coincidiendo con el emotivo pregón pronunciado por José Antonio Luque, cuyas palabras llenaron de sentimiento los muros del templo fernandino y envolvieron a los asistentes en un recogimiento cargado de intensidad y belleza.
El cartel, impregnado de elementos costumbristas, conjuga la devoción más íntimamente enraizada en el sentir de los cordobeses con escenas de la vida cotidiana, simbolizando la presencia de la Virgen en el día a día de todos sus devotos. En él, la alcaldesa perpetua de la ciudad, conocida popularmente como la “reina del mercado”, aparece como protagonista principal, destacando su regreso al culto tras la minuciosa restauración realizada por Ana Infante de la Torre, que ha devuelto a la imagen todo su esplendor histórico y artístico.
El ambiente dentro de la basílica fue de silencio reverente y admiración contenida, con la emoción bañando la imagen, mientras los fieles seguían atentos cada palabra de Luque y contemplaban los detalles del cartel, en los que se percibe la fusión entre tradición, religiosidad y la vida cotidiana de Córdoba. Cada gesto, cada símbolo, parecía susurrar que la Virgen acompaña a sus devotos en cada momento de la jornada, desde los más sencillos hasta los más significativos.
El momento culminante del mes de septiembre será la procesión de la Virgen del Socorro por las calles de Córdoba, acompañada nuevamente por la Banda de Música de la Estrella, consolidando así esta cita como imprescindible en el calendario de glorias de la ciudad. La procesión se perfila como un acto en el que historia, música, tradición y vida cotidiana convergen, reafirmando la presencia viva de la Virgen del Socorro en la identidad de Córdoba.
Gracias a la sensibilidad artística de Muñoz Gallardo y a la cuidadosa restauración de Ana Infante de la Torre, la Virgen vuelve a brillar con renovada intensidad, y su presencia se percibe tanto en los actos solemnes como en la rutina diaria de sus devotos, recordando que la fe y la cultura se entrelazan de manera profunda en cada rincón de la ciudad.
















