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Remodelaciones de la Virgen del Buen Fin y de la Virgen de Guía

La Hermandad de la Sagrada Lanzada cuenta con una dilatada historia que ha provocado sucesivos cambios y modificaciones en sus titulares marianas, al intercambiarlas entre el paso de misterio y el palio y para adecuarla a los gustos de la época (en el caso de la Virgen de Guía) o para restituir los destrozos que la invasión francesa provocó (en el caso de la Virgen del Buen Fin).

En el caso de la Virgen del Buen Fin, Juan de Astorga modela en 1810 una mascarilla de papelón que adosa a un busto de madera para la Hermandad. La escultura, que fue policromada por Joaquín de la Peña, ha conservado su policromía original prácticamente al 100% hasta la actualidad, si bien ha sufrido pequeños cambios en las restauraciones que practicasen Manuel Escamilla y Juan Manuel Miñarro en 1957 y 1996 respectivamente. El primero remodela el entrecejo y añade dentadura tallada a la Imagen, potenciando el rictus doloroso de la misma. Corresponden a la década de 1960 las fotografías 1, 2 y 3 en las que se observa a la dolorosa con la corona que labró en 1955 Rangel y con los dientes ya incorporados en la mascarilla. Posteriormente, en 1996, Juan Manuel Miñarro realiza una profunda restauración sobre la Virgen, en la que retira este añadido tal y como se puede comprobar en la foto 4, obra reciente de Daniel Villalba.

Resulta algo más difícil analizar el proceso que ha derivado en el aspecto actual de la Virgen de Guía, puesto que son numerosísimas las intervenciones que se le han realizado. La actual Imagen obra de Antonio Illanes data de 1971 (Foto 1), sustituyendo a una de 1931 que procesionó bajo palio durante cinco años. Al no convencer a los cofrades, se readaptó para incluirla en el paso de misterio pero el propio Illanes no debió quedar convencido de su intervención y fue retirada del culto en 1949.

En el año 1970 se le encarga a Illanes una nueva imagen que fue bendecida al año siguiente. A los pocos meses de su bendición, el autor modificó los ojos, retalló las manos y cambió las pestañas (foto 2). Con esta intervención modificó totalmente el aspecto de la Virgen. Una década después, en 1980, la Hermandad encarga a José Rodríguez Rivero-Carrera una remodelación que no llega a convencer a los hermanos. Posteriormente, en 1985 realiza una segunda intervención que supone el cambio más profundo en la Imagen original (foto 3). La Virgen de Guía que hoy procesiona (foto 4) puede ser considerada obra al completo del citado escultor, que retalló mascarilla y manos.

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