Cádiz, ⭐ Portada

Repuesta al culto la Virgen de la O

La imagen de Nuestra Señora de la O, de la parroquia homónima, ha regresado al culto después de haber sido restaurada por R. Viciana Restauración y Conservación de Patrimonio Histórico. La imagen, obra de Manuel García de Santiago, se encuentra en la capilla mayor, alojada en un baldaquino neoclásico que sustituye al primitivo retablo mayor.

La obra fue encargada a Manuel García de Santiago, según contrato del 19 de octubre de 1785, mientras que su policromía es obra de José de Guerra, y no de José de Guevara como se ha venido creyendo desde entonces. Así lo reveló José Manuel Moreno Arana durante la conferencia ofrecida el pasado 4 de julio, quien afirmó que se trató de un error de transcripción, adjudicándose la policromía ahora a José de Guerra, pintor que llegar a ostentar cargos directivos en la Academia de Nobles Artes de Sevilla. El mismo historiador declara que este pudo ser «uno de los más interesantes policromadores de la Sevilla del momento a juzgar por el rico trabajo que llevó sobre la talla». Asimismo, pone en valor el trabajo realizado, concluyendo que «se trata de una obra muy destacada dentro de la trayectoria de su autor, Manuel García de Santiago, y una pieza de gran interés para conocer la evolución que experimenta la imaginería sevillana del último barroco».

En cuanto a la imagen, Fernando Aroca asevera: «presenta un modelado correcto, destacando los pliegues de paños, con gran movimiento, que nos remite al pleno barroco sevillano. Sin embargo, el tratamiento del rostro y cabellos evidencias incursiones del autor en fórmulas más clásicas. Cabe destacar el conjunto de querubines que, situados a los pies, alzan sus miradas encumbrando la figura de la Virgen. El tratamiento de estas cabezas de angelitos, de buena factura, se ajusta al esquema barroco dieciochesco».

A su llegada al taller de Ismael Rodríguez Viciana la imagen presentaba suciedad acumulada, oxidaciones, pérdida de luminosidad de los estofados y encarnaduras, golpes y arañazos, ausencia de adhesión de estratos, levantamientos, presencia de lagunas e incluso fisuras y roturas con intentos de reconstrucción. Además, se han hallado restos pictóricos ajenos a la obra y que por motivos que se desconocen fueron depositados sobre el manto.

Entre las actuaciones llevadas a cabo, recuperación del color y de la luminosidad de los estofados, reintegración volumétrica y estucado. Ahora, la imagen regresa a su templo, tras haber recuperado el esplendor perdido.

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