El maravilloso conjunto escultórico que conforman Nuestra Señora de las Angustias y su Bendito Hijo ha sido repuesto al culto en si sede canónica de la Iglesia de San Agustín, después de las labores de mantenimiento y limpieza a las que ha sido sometido. La pequeña intervención, que se ha prolongado durante apenas unos días, ha sido realizada en las propìas dependencias del templo, a manos de la restauradora del IAPH Cinta Rubio, quien ya fuera encargada de anteriores trabajos sobre ambas imágenes.
Una intervención que ya fue anunciada a los hermanos en el último cabildo general y que ha consistido en labores de mantenimiento que en otras ocasiones precedentes no han trascendido al gran público. Ya estuvieron en San Pablo para realizar una limpieza tras algunos materiales que se desprendieron de las cubiertas del templo. Posteriormente, ya en San Agustín se realizaron labores de limpieza, particularmente centradas en el Señor.
Además de la meritada limpieza, la intervención ha incluido la subsanación pequeños deterioros de la policromía y restos de carmín a consecuencia de besamanos en la Virgen y de los sucesivos besapiés que han protagonizado el Cristo en los últimos tiempos. Tras la pertinente limpieza, que permite apreciar con mayor intensidad el color de la sangre, le han sido aplicadas unas lacas protectoras, en aras de que la próxima e inevitable limpieza, pueda dilatarse en el tiempo, a lo que ayuda, irremediablemente, el hecho de que el grupo escultórico conserve la policromía original y jamás haya sufrido repintes, como sí ha sido frecuente en muchas otras imágenes, como atestigua el informe del IAPH derivado de la restauración de 2010-2011.





