Repuesta al culto otra imagen de Cerrillo restaurada por Bernal

Hablar de Antonio Bernal es hacerlo de un imaginero cuyo nombre está asociado de manera indisoluble a la ciudad de San Rafael y cuyo trabajo, que emana de su indiscutible genio artístico, repartido por los cuatro puntos cardinales, sirve con considerable frecuencia para difundir la esencia de la Córdoba Cofrade más allá de nuestras fronteras imaginarias. 

Un artista cuya categoría es plenamente valorada por todo el universo cofrade como evidencian las numerosas obras suyas que alimentan el patrimonio artístico de buena parte de Andalucía y España. Una labor de imaginero que se complementa con su faceta como restaurador cuya calidad incontestable se evidencia en cada uno de sus trabajos como la restauración de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia de Juan Martínez Cerrillo culminada hace apenas unos meses.

Precisamente la restauración de una imagen de Cerrillo, otro de los nombres grabados a fuego en la historia de la imaginería cordobesa del último siglo, ha sido uno de los últimos trabajos que ha acometido el artista cordobés. Este domingo ha sido repuesto al culto Nuestro Padre Jesús a su Entrada en Jerusalén, tras ser sometido a una restauración de manos del imaginero cordobés, tal y como adelantamos el pasado mes de abril. La intervención ha consistido en una limpieza de la policromía y no se ha tocado nada desde el punto de vista estructural.

Nuestro Padre Jesús a su Entrada en Jerusalén de Málaga, cuya cofradía es conocida popularmente como Pollinica, realizada en 1943 por imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo y que tras ser sometida a esta resturación por Antonio Bernal luce en todo su esplendor para la salida procesional del año 2018, cuando se cumplen los 75 años de su bendición. Cabe recordar que la imagen cuenta con un juego de manos obra de Suso de Marcos de 1985 y un cuerpo de talla completa obra de Jose Antonio Navarro Arteaga, de 1990.