La hermandad del Valle ha citado a sus hermanos para un cabildo que ha tenido lugar este lunes para abordar un asunto de importancia capital desde el punto de vista patrimonial, la restauración del palio de la Virgen del Valle, una de las piezas más antiguas de toda la Semana Santa hispalense. Para poder una decisión adecuada al respecto, los hermanos de la corporación del Jueves Santo pudieron conocer, a través de un dossier que facilitó la hermandad hace unas semanas, los cuatro talleres de los que debía salir el que finalmente llevará a cabo la restauración.
En el dossier, que pudieron consultar en la Anunciación, además de especificarse el proyecto que llevaría a cabo cada taller para su restauración, se añadía el presupuesto aproximado de lo que costaría rescatar esta pieza, que en los últimos años ha cobrado especial importancia en los medios, ya que el estado en el que se encontraba apostaba por una sustitución del mismo. Sin embargo, la hermandad, aconsejada por los talleres consultados, ha decidido emprender la restauración de un palio del que afirman que podría conservarse entre el 85 y el 90 % de la hojilla con la que está realizado, subrayando que se pasaría a nuevo terciopelo consiguiendo una tintada similar a la actual. Los cuatro talleres en liza eran el de Luis Miguel Garduño, Jesús Rosado, Bordados y Restauraciones, y el de Antonio Villar, en Córdoba. Finalmente será el taller del ecijano Jesús Rosado el que acometerá la trascendental tarea.
Jesús Rosado, el artista elegido para restaurar esta pieza espectacular, se ha convertido en los últimos años, por derecho propio y por obra y gracia de su indiscutible capacidad artística y la técnica desarrollada por su taller, en una de las referencias del bordado contemporáneo. Buena muestra de ello es la gran cantidad de obras nacidas de sus manos que cuajan el patrimonio de hermandades de todo el universo cofrade. En la actualidad está considerado como uno de los bordadores de mayor prestigio.
Su taller comenzó a funcionar en 1990 y desde entonces ha realizado obras para numerosas hermandades e instituciones de España y Andalucía. Entre las obras más importantes que ha realizado para cofradías de penitencia sevillanas destacan el manto y saya para la Hermandad de los Servitas, el manto para la Virgen del Mayor Dolor, de la Hermandad de la Carretería, o el manto para la Virgen de la Caridad, de la Hermandad del Baratillo. En cuanto a restauraciones, destacan las de los palios de Servitas, Cigarreras, San Isidoro, la Exaltación o el Valle, así como el manto de la Exaltación, obra por la que Rosado fue galardonado con el premio ‘Demófilo’ 2014, concedido por la Fundación Machado.
Amante de los bordados del Renacimiento español, con preferencia por el punto llano y oro tendido frente al volumen que se suele demandar en la actualidad, Jesús Rosado basa su formación en lo que han aprendido sus manos y las lecturas de los libros de cabecera del oficio que colmatan su despacho. En sus proyectos religiosos le gusta trabajar con las mejores materias primas, los terciopelos manuales venecianos, los brocados y el mejor damasco. Sirva de ejemplo que de Tetuán trajo el tejido de camello que empleó para confeccionar una túnica para la hermandad sevillana de San Gonzalo.
En cuanto al palio, se trata del único del siglo XVIII que todavía recorre las calles de Sevilla en Semana Santa. Fue adquirido en 1805 a la cofradía de la Antigua y Siete Dolores, corporación que lo estrenó en 1714. Más de trescientos años después, el estado en el que se encontraba provocó que el Valle pensara seriamente en sustituirlo por uno de nueva ejecución, aunque a principios de este 2017 la junta de gobierno retomaba la idea de entablar conversaciones con diversos talleres para saber si podía ser posible su restauración.
Cabe destacar que no es la primera vez que el taller de Jesús Rosado restaura parte del palio de la Virgen del Valle, de hecho en 2013 ya intervino sobre el techo de la pieza cuándo pasada la Cuaresma la Hermandad descubrió una pequeña rotura del terciopelo que hace de soporte cosiendo en ese momento dicha rotura y advirtiendo del grado de sociedades deterioro que tenía el techo. Una vez pasada la Semana Santa se llevó el techo al taller de Rosado, desclavándose de su bastidor, momento en el que se detectó que la tela sobre la que va puesta el terciopelo también se hallaba en mal estado.
A partir de ahí, Rosado efectuó una limpieza profunda a la hojilla de plata, que es el bordado en que está realizado el techo. La limpieza se efectuó con harina, bicarbonato y alcohol. Tras la limpieza, se realizó una labor de consolidación del bordado y de reposición de la parte de hojilla que se había perdido y al mismo tiempo se colocó una tela encolada por debajo para darle consistencia. Ahora, Rosado volver a intervenir está histórica pieza de manera mucho más integral y profunda.





