Rocío Arranz, única candidata en el Cerro, en unas elecciones marcadas por el mutismo

Restan escasamente unos días para que concluya el mes de junio. Un mes que, en materia cofrade, ha venido protagonizado por diferentes procesos electorales en varias de nuestras cofradías. Durante este mes, Huerto, Calvario, Paz, Estrella, Descendimiento y Caridad, han decidido quienes serán las personas que rijan sus hermandades durante los próximos cuatro años. En este último fin de semana Pasión, Císter y Amor decidirán quienes serán sus próximos hermanos mayores, con un sólo candidato en las tres corporaciones.

Cabe destacar, el caso de la Hermandad del Amor, inmersa en unas elecciones esperadas y deseadas desde hace algo más de dos años. Como hemos recordado varias veces en Gente de Paz, en el año 2015 no pudieron celebrarse elecciones en la hermandad del Amor por la ausencia de candidatos oficiales, ya que precandidatos si hubo, motivo por el cual el Obispado nombró una gestora presidida por Miguel Ángel de la Torre, que durante dos años desarrolló una excelente gestión, en unas condiciones muy complicadas, logrando estabilizar la hermandad, encauzar su dimensión social, subsanar la mala situación económica heredada, crear un canal de información directo con los hermanos, de modo que fuesen los primeros en enterarse de la vida de la hermandad, y potenciar su formación y su labor asistencial. Una revitalización que da la sensación de haberse estancado en cierto modo perdiéndose ese dinamismo en la traslación de información a los hermanos a través de las redes sociales y del blog oficial de la hermandad. Como muestra, basta con enfatizar que ni las redes sociales ni el blog oficial de la corporación, han realizado comunicación alguna respecto al proceso electoral que se está produciendo en la cofradía.

Unas elecciones que destacan por la rapidez de la convocatoria, que dio comienzo el pasado 24 de mayo, curiosamente el mismo día que en Gente de Paz se lanzaba la pregunta de cuándo serían convocadas estas elecciones. Un proceso que culminará con la celebración del Cabildo de Elecciones el próximo 1 de julio. Si comparamos con los procesos de otras hermandades, destaca la velocidad del mismo, y todo ello porque el proceso electoral se adecua a los plazos en los estatutos de la cofradía si bien hay voces que pertenecen al seno de la propia hermandad que entienden que no respetan lo que establece la Norma Complementaria al Estatuto Marco dictado por la Diócesis de Córdoba, que prevalece sobre la norma individual, motivo por el cual si algún hermano quisiera impugnar las elecciones, podría hacerlo.

Como hemos comentado al principio, en unos últimos tiempos marcados por los distintos procesos electorales que se han producido en diferentes hermandades de nuestra ciudad, en los que los diferentes candidatos se han afanado en darse a conocer a sus hermanos, en presentar sus respectivos proyectos de hermandad, en dar a conocer las líneas que tienen pensado marcar si consiguen recabar la confianza de sus hermanos en el caso de salir elegidos para el puesto de hermano mayor, sorprende sobremanera el mutismo y secretismo que rodea el proceso electoral de una hermandad que, según manifestaciones de muchos de sus hermanos en diferentes foros, ansiaban la celebración de dicha elección.